[Bienvenido | Acerca de Peregrina | Material publicado | Otros enlaces ]
Indice
SU VIDA Y OBRA EN SUS PROPIAS PALABRAS
Compilado y traducido a diversos idiomas por algunos de sus amigos.
Traducido por Mayte Picco-Kline
OCEAN TREE BOOKS
Santa Fe, Nuevo México, E.U.A. 1993
Cariñosamente dedicado a todos los que buscan.
El impacto que PEREGRINA DE LA PAZ tuvo al caminar alegremente por el país, nunca podrá expresarse adecuadamente. Animó e inspiró a miles de personas durante sus 28 años de peregrinaje por la paz. Aquellos a quienes conmovió de una manera personal guardan recuerdos muy especiales - hablando, riendo, caminando juntos, escuchando historias del peregrinaje sentados alrededor de una mesa, conduciéndola en automóvil hacia alguna de sus conferencias o diciendo adiós con la mano al partir hacia su próximo destino.
Desde 1953 hasta 1981, esta persona de cabello cano y de alegre disposición fue una servidora del mundo. A medida que se acercaba a cada pueblo o gran ciudad llevaba a todos un mensaje de Paz expresado de la manera más simple: Cuando suficientes de nosotros encontremos paz interior, nuestras instituciones se volverán más pacíficas y no habrá más ocasión para la guerra.
Después de su muerte en 1981, algunos de sus amigos de todo el país nos reunimos en Santa Fe, Nuevo México para recordarla y compartir nuestras experiencias relacionadas con ella. Unos cuantos nos quedamos para poner manos a la obra en el proyecto del libro, idea que había estado en cada uno de nuestros corazones durante algún tiempo. Hemos tratado de presentar en este libro la extraordinaria vida de Peregrina de la Paz y sus enseñanzas en su forma más simple - en sus propias palabras. Estas se reunieron de: su pequeño folleto Pasos hacia la Paz Interior, sus diecinueve boletines Los Progresos de Peregrina de la Paz, conversaciones privadas, extractos de su correspondencia y conferencias que a través de los años grabaron muchas personas. Otras valiosas fuentes fueron los miles de artículos periodísticos y otros materiales impresos que se encuentran en la Colección de Peregrina de la Paz de la Biblioteca de la Paz del Colegio Swarthmore.
Aun cuando son sus propias palabras, este libro no lo escribió ella como una autobiografía. Parte del material fue transcrito al pie de la letra de cintas grabadas, lo cual le da a ciertos pasajes una calidad más bien hablada que escrita. Desearíamos que ella hubiese escrito su propio libro. La gente le preguntaba a menudo si escribiría su propia historia, y más de una vez contestó, "En realidad he escrito material suficiente para un libro - sólo que no está en forma de libro".
Ponerlo en forma de libro ha sido nuestra labor.
Aunque su mensaje básico nunca cambió, una variedad de detalles y experiencias ilustra cada uno de sus comunicados. Puede ser que se encuentren repetidas algunas de sus concisas declaraciones de principios o aforismos, aunque por lo general dentro de un nuevo contexto.
El mensaje simple y a la vez profundo de la vida de Peregrina de la Paz se necesita con urgencia en la búsqueda de la paz por la humanidad. Ella nos ha dado una nueva esperanza en el futuro de este mundo - la esperanza de que suficientes personas puedan alcanzar la paz interior para que la paz mundial sea posible. Ella nos ha dado el ejemplo de una persona que vivió con paz interior y que se llenó de una energía sin límite que creció en lugar de disminuir con la edad.
Robert Steele escribió en el periódico hindú 'Gandhi Marg': "Peregrina de la Paz habla con sorprendente autoridad y confianza; nos recuerda a uno de los enviados de Dios en los tiempos bíblicos. Sin embargo, sus palabras no suenan a fanatismo o dogmatismo. Por el contrario, suenan a una profunda sinceridad y devoción de un ser humano que estuvo vinculado a una sabia e inefable visión . . ."
Conocida de costa a costa simplemente como Peregrina de la Paz, fue su deseo hacer hincapié "en el mensaje y no en el mensajero". Nunca dio detalles de su vida, los cuales consideró poco importantes, tales como su verdadero nombre, edad y lugar de nacimiento. Y ya que este libro se refiere a su peregrinaje dicho en sus propias palabras, hemos decidido no incluir estos detalles, los cuales pueden encontrarse en otro lugar.
"No quiero que la gente me recuerde excepto con respecto a la paz", dijo. Para aquellos de nosotros que la conocimos bien y que la vimos a través de los años, quedará siempre como la Peregrina de la Paz serena y afectuosa - llena de humor, vitalidad y alegría de vivir.
Nacida en una pequeña granja del este, a principios de siglo, creció modestamente y como mucha gente, poco a poco adquirió dinero y cosas materiales. Cuando se dio cuenta que esta vida alrededor de sí misma no tenía sentido y que los bienes terrenales eran un obstáculo más que una bendición, caminó toda una noche en el bosque hasta que sintió "una disposición absoluta, sin la menor reserva, a dar mi vida a Dios y a servir a los demás".
Gradual y metódicamente adoptó una vida de simplicidad voluntaria. Empezó lo que iba a ser un período de 15 años de preparación, sin saber realmente para lo que se estaba preparando. Hizo trabajos voluntarios para algunos grupos que promovían la paz y también trabajó con personas con problemas físicos, emocionales y mentales.
Durante este período de preparación y en medio de muchos altibajos espirituales, encontró la paz interior - y su llamada.
Su peregrinaje por la paz empezó la mañana del 1º de enero de 1953. Hizo votos "para permanecer en peregrinación hasta que la humanidad haya aprendido el camino de la paz". Peregrina de la Paz caminó sola, sin un centavo y sin respaldo de ninguna organización. Caminó "a modo de oración", y como una oportunidad para inspirar a otros a orar y trabajar por la paz. Vestía blusa y pantalón azul marino, y una túnica corta con bolsas alrededor en donde llevaba sus únicas pertenencias terrenales: un peine, un cepillo de dientes plegable, una pluma, copias de su mensaje y su correspondencia actual.
Después de caminar 25,000 millas, lo cual le llevó hasta 1964, dejó de contar millas y su primera prioridad fue hablar, aún cuando seguía caminando todos los días. Su programa de conferencias, siempre en aumento, hizo necesario que empezara a aceptar con frecuencia que la transportaran.
Peregrina de la Paz habló con miles de personas durante la era McCarthy, la guerra de Corea, la guerra de Vietnam y así sucesivamente. Se encontraba con la gente en las calles de las ciudades y en los caminos polvorosos, en los barrios, los suburbios, desiertos y paradas de camiones. La entrevistaron todas las emisoras nacionales de radio y televisión, al igual que cientos de emisoras locales a través del país; reporteros de periódicos de innumerables poblados y ciudades, pequeñas y grandes, escribieron acerca de ella. Ella los buscaba, si no la encontraban primero, para que la gente oyera su mensaje. Dio charlas a grupos universitarios de psicología, ciencias políticas, filosofía y sociología, asambleas de secundarias y preparatorias, clubes cívicos; y habló desde los púlpitos en infinidad de iglesias.
Al pasar los años, su entusiasmo contagioso, su ingenio y su sencilla sabiduría ampliaron su llamamiento y quienes la escuchaban respondían cada vez más con una risa cálida y espontánea y con preguntas meditadas.
Y todos estos años en que muchos de nosotros teníamos cada vez más miedo de caminar por nuestras calles, ella caminaba por los lugares 'peligrosos' de las ciudades y dormía junto a la carretera, en las playas y en las paradas de autobuses cuando no se le ofrecía una cama. A través de los años, los desconocidos se volvieron amigos, invitándola a sus casas y planeando sus conferencias, a menudo con un año o más de anticipación.
Peregrina de la Paz creía que habíamos entrado en un período de crisis en la historia de la humanidad, "caminando al borde entre una guerra nuclear de aniquilación y una era dorada de paz". Sintió que era su llamada desprender a la gente de su apatía y hacer que pensara y trabajara activamente por la paz. Siempre alentó a la gente a buscar la verdadera fuente de la paz en su interior y a emplear medios pacíficos en sus relaciones con otros.
Cuando murió, Peregrina de la Paz cruzaba el país por séptima vez. Había recorrido los cincuenta Estados y también había visitado las diez provincias de Canadá y algunas partes de México. En 1976 una persona la llevó en avión a Alaska y Hawai con el fin de conocer a los hijos de ésta, caminar y dar charlas en las iglesias y a través de los medios de comunicación. En 1979 y 1980 regresó a esos Estados, llevando consigo grupos reducidos de personas que deseaban aprender más acerca de su estilo de vida. Tenía planes para regresar a Alaska y Hawai en 1984 y estaba pensando en invitar a otras personas para que se unieran a ella en 'viajes de inspiración' por diversos Estados en los años venideros.
Hizo lo que le gustaba llamar "la gloriosa transición hacia una vida más libre" el 7 de Julio de 1981, cerca de Knox, Indiana. Murió de inmediato en un choque frontal mientras era conducida hacia una conferencia. Muchos de sus amigos a través del país estábamos pasmados. En cierta manera, nunca imaginamos que Paz sería llamada a dejar esta vida terrena tan pronto. No obstante, un amigo escribió: "Estoy seguro que la inmediatez de la transición, sin el cese de su actividad hasta que ésto ocurrió, fue tal y como ella lo hubiese deseado". Personas que presenciaron su muerte declararon en una entrevista filmada que su cuerpo y rostro no presentaban ninguna señal visible despues del accidente.
En su última entrevista en un periódico dijo que tenía una salud radiante. Estaba planeando su itinerario más allá de su ruta actual de peregrinaje y tenía compromisos para hablar hasta 1984. Ted Hayes, de la emisora de radio WKVI en Knox, en una entrevista con ella grabada el 6 de Julio comentó, "Usted parece ser la persona más feliz". Ella contestó, "Desde luego que soy una persona feliz. ¿Cómo podría alguien conocer a Dios y no estar gozoso?".
Los mensajes de amigos que han sabido de su muerte se siguen recibiendo en el pequeño correo de Cologne, Nueva Jersey, desde donde se le enviaba toda su correspondencia. Las cartas son conmovedoras: "Mi Querida Paz, me acabo de enterar de tu muerte de este cuerpo terrenal . . . si no es así, por favor escríbeme". Alguien más escribió, "Sé que estás en unidad con Dios . . . te veré en el Universo . . ."
El editor que la entrevistó en 1960 y que se volvió un gran amigo suyo escribió, ". . . llevo en mi corazón series de oraciones, agradeciéndole sus enseñanzas y su impacto e influencia en mi vida, deseándole lo mejor en su viaje . . . "
Un amigo en Massachusetts escribió, "Fue un golpe fuerte, ¡y una gran pérdida para nuestro pequeño planeta! Mi corazón está colmado en este momento, porque yo, como muchos otros, ¡queríamos tanto a Paz! Pero al mismo tiempo siento que su presencia siempre estará entre nosotros a través de sus bellas enseñanzas y de la vida que ella ejemplificó . . . "
Muchos han escrito con la esperanza de que se hiciera un libro para ayudar a difundir su mensaje especial de paz y de amor. Muchos otros han dicho que están pensando en escribir artículos u obras más amplias sobre ella. Esperamos que este libro sea un recurso valioso para éstos y para futuros escritores, así como una inspiración y aliento para quienes nunca tuvieron la gran fortuna de conocerla.
Alguien que captó su espíritu escribió, "Las semillas de la paz se han diseminado bien. Es el deber de todos los que fueron conmovidos por ella iniciar la cosecha".
Tenemos la esperanza de que sus palabras y su espíritu continuarán inspirando. Y nos unimos contigo en un círculo de amor, con todos los demás que la conocieron y que fueron conmovidos por ella. . .
Libre de la Tierra, tan libre como el aire,
Ahora viajas por doquier.
- Cinco de tantos amigos de Paz
Santa Fe, Nuevo México, E.U.A.
31 de Marzo de 1982
El Crecimiento
TUVE UN PRINCIPIO MUY FAVORABLE, aunque muchos de ustedes pudieran no creerlo. Nací pobre en una pequeña granja en las afueras de un pequeño poblado y estoy agradecida por ello. Fui feliz en mi infancia. Tenía un bosque para jugar, un arroyo para nadar y espacio para crecer. Ojalá que todo niño pudiera tener espacio para crecer porque yo creo que los niños son un poco como las plantas. Si crecen muy cerca unas de otras adelgazan y se enferman y nunca alcanzan su máximo crecimiento. Necesitamos espacio para crecer.
Empezamos a prepararnos para la labor que tenemos que llevar a cabo y usualmente no tenemos idea de aquello para lo cual nos estamos preparando. Así que, cuando era niña, no tenía la menor idea de para qué me estaba preparando. Y aún así, por supuesto, me estaba preparando en muchos aspectos. Me estaba preparando para el peregrinaje cuando escogí mi lema de 'primero lo primero' y empecé a fijar prioridades en mi vida. Esto me llevó a una vida muy ordenada y me enseñó la autodisciplina - una lección muy valiosa, sin la cual nunca hubiera podido hacer un peregrinaje. La trasladé a mi vida de adulta.
No recibí ninguna educación religiosa formal cuando era niña (¡fue algo menos que no tuve que desechar de mi mente después!). La primera vez que vi el interior de una iglesia fue cuando tenía 12 años, eché un vistazo por la puerta de una iglesia católica para ver a los conserjes limpiar la catedral. Cuando tenía 16 años entré por primera vez a una iglesia para asistir a una boda.
Al cursar el último año de preparatoria inicié mi búsqueda de Dios, pero todos mis esfuerzos eran en dirección al exterior. Andaba preguntando, "¿Qué es Dios? ¿Qué es Dios?" Era muy inquisitiva y hacía muchas preguntas a mucha gente, ¡pero nunca recibía ninguna respuesta! Sin embargo, no estaba dispuesta a darme por vencida. Intelectualmente no pude encontrar a Dios en el exterior, así que traté de otra forma. Hice una larga caminata con mi perro y pensé profundamente al respecto. Luego me acosté y dormí pensando en ello. Y a la mañana siguiente tenía mi respuesta desde el interior, por medio de una voz pequeña y tranquila.
Ahora bien, mi respuesta de estudiante era una respuesta muy sencilla, que nosotros los seres humanos simplemente agrupamos en el universo todo lo que está más allá de la capacidad de todos nosotros y a todas esas cosas juntas algunos de nosotros le llamamos Dios. Bueno, eso me puso a la búsqueda. Y lo primero que hice fue mirar un árbol y me dije, ahí está una. Todos nosotros trabajando juntos no podríamos crear un árbol como aquél y aún cuando pareciera un árbol, no podría crecer. Existe una fuerza creadora más allá de nosotros. Y luego miré a mis queridas estrellas en la noche y me dije, ahí está otra. Hay una fuerza continua que mantiene a los planetas en su órbita.
Observé todos los cambios que tienen lugar en el universo. Para entonces estaban tratando de que un faro no se hundiera en el mar. Finalmente lo movieron tierra adentro y dijeron que lo habían salvado. Pero yo advertí todos estos cambios y me dije, ahí está otra. Existe algo que motiva hacia el cambio constante en el universo.
Cuando alcancé una confirmación desde el interior, supe más allá de toda duda que había tocado mi punto de iluminación más alto.
Intelectualmente percibí muchas veces a Dios como la verdad y emocionalmente percibí a Dios como el amor. Sentí a Dios como la bondad. Sentí a Dios como la amabilidad. Descubrí que Dios es una fuerza creadora, una fuerza que motiva, una inteligencia total, el siempre-presente, el espíritu que penetra todo - el cual une a todo en el universo y le da vida a todo. Eso me acercó a Dios. No podría estar en donde Dios no estuviera. Tú estás dentro de Dios. Dios está dentro de ti.
Estaba trabajando en una tienda de cosas baratas, entre mi segundo y tercer año de bachillerato. Me encantaba el trabajo, especialmente arreglar los mostradores para que se vieran bonitos. Incluso me dejaban arreglar las vitrinas porque me gustaba hacerlo. Bueno, ya te puedes imaginar, ¡yo les resultaba más barato que un decorador de vitrinas!
Tenía en mi mostrador dos cajas registradoras. Un día no tenía el cambio correcto en una caja, así que naturalmente fui a la otra, marqué 'sin venta' y tomé el cambio. Entonces me di cuenta que había cometido un pecado mortal. Los oí murmurando, "¡Ella marcó 'sin venta'!" El supervisor de la planta se acercó y me dijo, "Venga conmigo". Me llevó a un mostrador que estaba en un rincón que necesitaba arreglo. Me dejó ahí, luego volvió y me dijo, "¿Por qué hizo eso?" Le contesté, "Todavía no sé lo que hice. Sólo tomé el cambio de la caja - no robé ningún dinero". El dijo, "Le dieron instrucciones de que nunca marcara 'sin venta'". Yo le contesté, "No me instruyeron en absoluto".
Después se dirigió a la supervisora de la planta, quien se suponía que debía instruirme. Me readmitieron. Pero debido al incidente ella me detestaba. Yo sabía que tenía que hacer algo al respecto. Entonces pasé por su escritorio y noté que había unas cuantas flores marchitas. A la mañana siguiente le traje un ramo de bonitas flores de mi jardín. Le dije, "Vi esas flores marchitas. Sé que a usted le gustan las flores y le traje unas de mi jardín". Le encantaron. ¡Al final de la semana salimos de ahí del brazo!
Estoy segura de que me estaba preparando para el peregrinaje cuando leí la Regla de Oro de la historia, "Haz a otros lo que quieras que te hagan a ti" - expresada de muchas formas diferentes y señalando que cada cultura tenía una forma de expresarla. Esto obtuvo una confirmación desde mi interior. Impactó mi vida entera. De hecho hubo algunas ramificaciones de la Regla de Oro que he conservado hasta el peregrinaje. Cuando estaba en bachillerato tenía un pequeño dicho, si quieres tener amigos, debes ser amigable. Si lo analizas, es una derivación de la Regla de Oro. Es una aceptación de que la gente reacciona de acuerdo con las influencias que se ejercen sobre ella. La llevo a cabo hoy en día en mi vida con mi pequeña frase, si quieres hacer la paz, debes ser pacífico.
Puse en práctica la Regla de Oro justo después de mis días de estudiante. Me dieron un empleo que una de mis amigas quería y fui elegida para una tarea en el club de la comunidad que ella también deseaba. Ella pensó que me detestaba. Dijo todo tipo de cosas desagradables sobre mí. Yo sabía que era una situación muy poco agradable. Así que me volví hacia la Regla de Oro - lo pensé y dije todo lo agradable que verdaderamente pudiera decirse de ella. Traté de hacerle favores. Y me tocó hacerle un favor significativo. Para hacer breve una larga historia, cuando se casó un año después fui dama de honor en su boda. ¿Ves cómo un poco de práctica espiritual llega muy lejos?
Supe que me estaba preparando para el peregrinaje cuando tomé ciertas decisiones. Por ejemplo, estaba en la escuela primaria cuando me ofrecieron cigarros de un paquete, que yo no fumé pero mis amigos sí. En el colegio me ofrecieron todo tipo de alcohol, que yo no bebí pero mis amigos sí. Luego, justo al terminar mis días de estudiante, me enfrenté con una especie de prueba porque todos mis amigos en aquel entonces bebían y fumaban. Había tal presión hacia la semejanza en aquellos días - ahora se le llama presión de los iguales - que en realidad me veían despectivamente porque yo no hacía esas cosas. Y una vez reunidos en un salón les dije: "Mirad, la vida es una serie de elecciones y nadie puede evitar hacer las suyas, pero yo también tengo derecho de hacer las mías. Y yo he elegido la libertad".
También hice dos descubrimientos muy importantes con el paso del tiempo. En primer lugar descubrí que ganar dinero era fácil. Se me hizo creer que el dinero y las posesiones me asegurarían una vida feliz y una tranquilidad mental. Así que ése era el camino que seguía. En segundo lugar, descubrí que ganar dinero y gastarlo tontamente no tenía sentido alguno. Supe que esto no era para lo que yo estaba aquí, aunque entonces tampoco sabía exactamente para qué estaba aquí.
Fue en realidad la comprensión de que el dinero y las cosas materiales no me harían feliz lo que me llevó a empezar mi preparación para el peregrinaje. Quizás te preguntes cómo pude verme envuelta en el dinero y en las cosas materiales al principio, pero verás, se nos enseñan una serie de contradicciones que son extremadamente confusas.
Fui muy afortunada al haberme confundido sólo con uno de estos tipos de contradicciones, la mayoría de la gente se confunde con ambos.
Por un lado se me enseñó a creer que debería ser amable y cariñosa y a nunca herir a nadie, lo cual está bien. Pero por otro lado se me enseñó a creer que si se me ordenaba, era de hecho honorable herir y matar gente en la guerra. Incluso se dan medallas por ello. Ahora bien, esto no me confundió. Nunca creí que hubiese un momento, bajo ninguna circunstancia, en que fuese bueno herir a alguien. Pero la otra serie de contradicciones sí me confundió por algún tiempo.
Se me enseñó a ser generosa y no egoísta y al mismo tiempo a creer que si quería tener éxito, debía lanzarme y tomar más de lo que me correspondía de los bienes de este mundo. Estas filosofías en conflicto que había acumulado desde mi infancia me confundieron por un tiempo. Pero luego desarraigué esta educación mal entendida.
El Desarrollo Espiritual:
Mis Pasos hacia la Paz Interior
AL OBSERVAR EL MUNDO en gran parte empobrecido, me sentí cada vez más intranquila al tener tanto mientras mis hermanos y hermanas pasaban hambre. Finalmente tenía que encontrar otro camino. El cambio se produjo cuando, en la desesperación y con el afán de buscar muy profundamente una forma significativa de vida, caminé toda una noche por un bosque. Llegué a un claro iluminado por la luna y oré.
Sentí una disposición total, sin reserva alguna, a dar mi vida - a dedicar mi vida - a servir a los demás. "¡Por favor utilízame!" Oré a Dios. Y me sobrevino una gran paz.
Puedo decirte que es un punto sin retorno. Después de ello, ya no se puede volver a una vida completamente centrada en uno mismo.
Así que entonces pasé a la segunda fase de mi vida. Empecé a vivir para dar lo que podía, en vez de conseguir lo que pudiera y entré a un mundo nuevo y maravilloso. Mi vida empezó a tener sentido. Recibí la gran bendición de una buena salud; no he tenido ningún dolor, ni un resfriado o dolor de cabeza desde entonces (la mayoría de las enfermedades, como se sabe, son inducidas psicológicamente). A partir de ese momento he sabido que mi labor de por vida sería en pro de la paz - que cubriría el cuadro total de la paz - paz entre naciones, paz entre grupos, paz entre individuos y la muy, muy importante paz interior. Sin embargo, existe una gran diferencia entre estar dispuesto a dar la vida y realmente darla; y para mí hubo quince años de preparación y búsqueda interior entre ambas.
No estaba muy lejos en la ruta espiritual cuando me familiaricé con lo que los psicólogos llaman ego y subconsciente, lo que yo llamo el yo inferior y el yo superior, o la naturaleza centrada en uno mismo y la naturaleza centrada en Dios. Es como si fuésemos dos personas distintas, o como si tuviésemos dos naturalezas o dos voluntades con dos puntos de vista opuestos.
Tu yo inferior ve las cosas desde el punto de vista de tu bienestar físico solamente - tu yo superior considera tu bienestar psicológico o espiritual. Tu yo inferior te ve como el centro del universo - tu yo superior, como una célula en el cuerpo de la humanidad. Cuando te riges por tu yo inferior eres egoísta y materialista, pero en cuanto sigues los mandatos de tu yo superior ves las cosas de una manera realista y encuentras armonía dentro de ti mismo y con los demás.
El cuerpo, la mente y las emociones son instrumentos que pueden emplearse ya sea por la naturaleza centrada en uno mismo o por la naturaleza centrada en Dios. La naturaleza centrada en uno mismo utiliza estos instrumentos, pero nunca es completamente capaz de controlarlos, por lo que existe un conflicto constante. Sólo la naturaleza centrada en Dios puede controlarlos en su totalidad.
Cuando la naturaleza centrada en Dios se hace cargo, encuentras la paz interior. Mientras llega ese momento, puede lograrse un control parcial por medio de la disciplina. Puede tratarse de una disciplina impuesta desde el exterior a través de la educación en los primeros años, la cual se ha vuelto parte del lado subconsciente de la naturaleza centrada en uno mismo; puede tratarse de una disciplina emprendida voluntariamente: la autodisciplina. Ahora bien, si estás haciendo algo que sabes que no deberías hacer y en realidad no deseas hacer, desde luego que te falta disciplina. Yo recomiendo el desarrollo espiritual - y mientras tanto la autodisciplina.
Durante el período de desarrollo espiritual, el conflicto interior puede ser más o menos tormentoso. El mío fue casi normal. La naturaleza centrada en uno mismo es una formidable enemiga y lucha muy fuerte por retener su identidad. Se defiende de una manera astuta y no debiera tomarse a la ligera. Conoce los puntos débiles de tu coraza e intenta una confrontación cuando menos te lo esperas. Durante estos períodos de ataque, mantén una posición humilde; y no escuches nada excepto el susurro guía de tu yo superior.
El yo superior ha recibido muchos nombres maravillosos de los altos líderes religiosos; algunos le llaman la fuerza gobernante superior, la luz interior o el Cristo que mora en uno. Cuando Jesús dijo, "El Reino de Dios está dentro de ti", se estaba refiriendo obviamente al yo superior. En otro lugar dice, el Cristo en ti, tu esperanza de la gloria, el Cristo que mora en ti. A Jesús se le llamó Cristo porque su vida fue regida por esta fuerza gobernante superior.
Cuando hablo de mis pasos hacia la paz interior me refiero a ellos como un marco de referencia, no hay nada absoluto en cuanto al número de pasos; pueden aumentarse, pueden disminuirse, es sólo una manera de hablar del tema. Pero esto es importante: los pasos hacia la paz interior no se dan en un orden determinado; el primer paso para uno puede ser el último para otro. Simplemente dad los pasos que os parezcan más fáciles y al dar unos cuantos pasos os será más fácil dar unos cuantos más. En este área podemos realmente compartir. Quizá ninguno de vosotros os sintáis guiados a peregrinar; no estoy tratando de inspiraros a que lo hagáis. Pero podemos buscar el modo de encontrar armonía en nuestras vidas. Me imagino que cuando me oigáis exponer algunos de los pasos hacia la paz interior los reconoceréis como pasos que vosotros también habéis dado.
Preparaciones.
Me gustaría mencionar algunas preparaciones que fueron necesarias en mi vida. La primera preparación se refiere a tener una actitud adecuada ante la vida. Esto quiere decir, ¡dejar de ser un evasor! Dejar de ser alguien que vive a la ligera, que se queda siempre en la espuma de la superficie. Hay millones de personas así y ellas nunca encuentran nada que realmente valga la pena. Ten la voluntad de enfrentarte a la vida con honestidad; y busca bajo la superficie de la vida, donde se encuentran las verdades y realidades. Eso es lo que estamos haciendo aquí ahora.
Es cuestión de tener una actitud significativa ante los problemas que la vida pueda presentarte. Si tan sólo pudieras ver el panorama total, si supieras toda la historia, te darías cuenta que ningún problema se presenta sin un propósito en tu vida que no contribuya a tu desarrollo interior. Cuando percibas esto, reconocerás que los problemas son oportunidades encubiertas. Si no enfrentaras problemas, simplemente flotarías a la deriva por la vida. Es resolviendo problemas de acuerdo con la luz más elevada que tenemos, como logramos un desarrollo interior. Ahora bien, los problemas colectivos deben ser resueltos por nosotros colectivamente y nadie encuentra la paz interior cuando evita hacer su parte para solucionar los problemas colectivos, tales como el desarme y la paz mundial. Así que reflexionemos siempre juntos sobre estos problemas, hablemos todos de ellos y trabajemos colectivamente para su solución.
La segunda preparación tiene que ver con llevar nuestras vidas en armonía con las leyes que gobiernan este universo. No sólo se han creado los mundos y los seres, sino también las leyes que los gobiernan. Aplicadas tanto en la esfera física como en la esfera psicológica, estas leyes gobiernan la conducta humana. En la medida en que seamos capaces de entender y llevar nuestras vidas en armonía con ellas, nuestras vidas estarán en armonía. En la medida en que desobedezcamos estas leyes, nos crearemos dificultades por nuestra desobediencia. Nosotros somos nuestros peores enemigos. Si no estamos en armonía por ignorancia, sufrimos un poco; pero si entendemos mejor y aún así no estamos en armonía, entonces sufrimos mucho. El sufrimiento nos empuja hacia la obediencia.
Estoy consciente de que hay algunas leyes bien conocidas, poco comprendidas y rara vez practicadas; preceptos por los cuales debemos vivir si deseamos encontrar la paz interior y exterior. Se incluyen las leyes de que el mal únicamente puede vencerse con el bien; de que sólo los buenos medios pueden alcanzar un buen fin; de que aquellos que hacen cosas desagradables se hieren a sí mismos espiritualmente.
Estas leyes son las mismas para todos los seres humanos y deben obedecerse para que la armonía pueda prevalecer.
Fue así como empecé a ocuparme de un proyecto muy interesante. Se trataba de vivir todas las cosas buenas en las que yo creía. No me confundí tratando de hacer todo a la vez, sino que si estaba haciendo algo que sabía que no debía hacer, dejaba de hacerlo y siempre renunciaba en seguida. Esa es la manera fácil. Disminuir poco a poco es arduo y lento. Y si no estaba haciendo algo que sabía que debería estar haciendo, me ponía a trabajar en ello. Me llevó mucho tiempo vivir de acuerdo con lo que creía, pero desde luego se puede; y ahora, si creo en algo, lo vivo. De otra manera no tendría sentido. Cuando empecé a vivir de acuerdo con la luz más elevada que tenía, descubrí que otra luz se me concedía; que me abría para recibir más luz según vivía de acuerdo con la luz que tenía.
Existe una tercera preparación relacionada con algo que es único para cada vida humana, puesto que cada uno de nosotros tiene un lugar especial en el Esquema de la Vida; y no existen dos personas que deban desempeñar exactamente la misma parte en el plan de Dios. Hay una guia que llega desde dentro para todo aquel que la escucha. A través de esta guía, cada quien se siente atraído hacia alguna parte en el esquema de las cosas.
Las leyes de Dios pueden conocerse desde el interior, pero también pueden aprenderse desde el exterior, como se han dado a conocer por todos los grandes maestros religiosos. La guía de Dios sólo puede conocerse desde el interior.
Debemos permanecer abiertos a la guía de Dios. Dios nunca nos guía para quebrantar la ley divina y si una guía tan negativa nos llega, podemos estar seguros de que no viene de Dios. Depende de nosotros mantener nuestras vidas constantemente en armonía con la ley divina, la cual es la misma para todos nosotros. Solamente en la medida en que permanezcamos en armonía con la ley divina, las cosas buenas nos llegarán.
Cuando vienes a este mundo, tus obras en el plan divino están ahí. Tan sólo tienen que llevarse a cabo y vivirse. Si aún no sabes dónde está tu lugar, te sugiero que trates de buscarlo en silencio receptivo. Yo acostumbraba caminar entre las bellezas de la naturaleza, simplemente receptiva y en silencio, e ideas maravillosas me llegaban.
Empiezas a hacer tu parte en el Esquema de la Vida cuando haces todas las cosas buenas hacia las que te sientes motivado, aun cuando al principio sólo sean pequeñas cosas buenas. A éstas les das prioridad en tu vida sobre todas las cosas superficiales que habitualmente atestan las vidas humanas.
Cada mañana pensaba en Dios y pensaba en lo que podía hacer ese día para servir a los hijos de Dios. Observaba cada situación en la que me encontraba para ver si había algo que yo pudiera hacer ahí para servir a los demás. Hacía tantas cosas buenas como podía cada día, sin olvidar la importancia de una palabra agradable y de una sonrisa alegre. Oraba por las cosas que me parecían demasiado grandes de tratar - y una oración correcta motiva a una acción correcta.
Me llené de un entusiasmo enorme para ayudar a los demás y alguien podría argumentar que al resolver tantos problemas por los demás los estaba privando del desarrollo espiritual que trae consigo resolver problemas. Pronto me di cuenta que tenía que dejar algunas obras buenas para que otros las hicieran y fueran bendecidos por ello.
Al principio ayudaba a la gente de una manera sencilla, con instrucciones, proyectos de jardinería y leyéndoles. Pasaba una parte de mi tiempo en asilos de ancianos y de recuperación de enfermos ayudándoles a superar sus diversos padecimientos. Trabajé con adolescentes con problemas, quienes tenían desórdenes psicológicos y quienes estaban desfavorecidos física y mentalmente. Mis motivos eran puros y mucho de mi trabajo tuvo un efecto bueno y positivo. Empleaba lo que yo llamo la terapia espiritual: buscaba todas las cosas buenas que ellos deseaban hacer y los ayudaba a llevarlas a cabo. Algunas personas se apegaron demasiado a mí y tuve que esforzarme para romper estos vínculos.
Mi falta de experiencia fue más que compensada por el amor que daba a los demás. Cuando el amor llena tu vida, todas las limitaciones se van. La medicina que tanto necesita este mundo enfermo es el amor.
También hice algo de trabajo voluntario para el Comité de Servicio de los Amigos Americanos, la Liga Internacional de las Mujeres en pro de la Paz y la Libertad y la Fraternidad de Reconciliación - de cuando en cuando, por un período de al menos diez años.
Hay quienes saben y no actúan. Esto es muy triste. En esta época materialista tenemos un criterio falso para medir el éxito. Lo medimos en dólares, en términos de cosas materiales. Pero la felicidad y la paz interior no se encuentran en esa dirección. Si sabes y no actúas, eres de veras una persona muy infeliz.
Hay una cuarta preparación. Se refiere a la simplificación de la vida, para llegar al bienestar interior y exterior, al bienestar psicológico y material, a la armonía en tu vida. A mí me resultó muy fácil. Apenas dediqué mi vida a servir a los demás, sentí que ya no podía aceptar más de lo que necesitaba mientras otros en el mundo tuvieran menos de lo que necesitaban. Esto me llevó a reducir mi vida a nivel de necesidad. Pensé que sería difícil. Pensé que me ocasionaría muchas grandes privaciones, pero estaba muy equivocada. En vez de privaciones, encontré un maravilloso sentido de paz y alegría y la convicción de que las posesiones innecesarias sólo son cargas innecesarias.
Durante este período pude hacer frente a mis gastos con diez dólares por semana, dividiendo mi presupuesto en dos categorías. Asigné $6.50 para comida y gastos imprevistos y $3.50 para habitación.
Ahora bien, no quiero decir que las necesidades sean todas iguales. Tus necesidades pueden ser mucho mayores que las mías. Por ejemplo, si tienes una familia, necesitarás la estabilidad de un centro familiar para tus hijos. Pero sí quiero decir que todo lo que esté más allá de lo necesario - y lo necesario también a veces incluye cosas que van más allá de las necesidades físicas - todo lo que esté más allá de lo necesario tenderá a volverse una carga. Si lo tienes, ¡tienes que cuidarlo!
Existe una gran libertad en la simplicidad de vida y una vez que empecé a sentirla, encontré armonía en mi vida entre el bienestar interior y el exterior. Hay mucho que decir sobre tal armonía, no sólo para la vida individual sino para la vida de una sociedad. Se debe a que como mundo hemos llegado a estar tan fuera de armonía, tan lejos en el lado material, que cuando descubrimos algo como la energía nuclear, ¡somos todavía capaces de ponerla en una bomba y usarla para matar gente! Esto ocurre porque nuestro bienestar interior está demasiado atrasado con respecto a nuestro bienestar exterior. La investigación válida para el futuro está en el lado interior, en el lado espiritual, para que seamos capaces de llevar a ambos a un equilibrio - y así sepamos cómo emplear bien el bienestar exterior que ya tenemos.
Luego descubrí que había algunas purificaciones que me eran requeridas. La primera es una cosa muy simple: es la purificación del cuerpo. Esto tenía que ver con mis hábitos físicos de vida. Solía comer todos los alimentos normales. Ahora me estremezco al pensar en lo que solía verter dentro de este templo del espíritu.
No cuidé de mi templo corporal cuando era muy joven; esto sólo ocurrió más tarde en mi vida. Fue cinco años después de que sentí una disposición total a dar mi vida, que empecé a cuidar de mi templo corporal - ¡cinco años! Ahora me alimento, en su mayor parte de, frutas, nueces, vegetales, granos enteros (preferiblemente abonados con fertilizantes naturales) y tal vez un poco de leche y queso. Con esto vivo y camino.
Hubo una época en la que tenía el hábito de la cafeína. Me levantaba por la mañana y antes que nada tomaba una taza de café. Una mañana, cuando me acababa de tomar mi taza de café, me senté, vi esa taza y pensé: "¡Estás dependiendo de eso para animarte por la mañana! No voy a ser esclava de la cafeína. ¡Esto se va a terminar ahora mismo!" Y así fue. Nunca volví a tocarlo. Lo extrañé por unos días, ¡pero yo soy más fuerte que esa taza de café!
Empecé a darme cuenta de que estaba desobedeciendo mi norma de vida que dice: No le pediré a alguien que haga por mí cosas que yo rehusaría a hacer por mí misma. Ahora bien, yo no mataría a una criatura - ni siquiera mataría a un pollo o un pez - y por lo tanto dejé inmediatamente de comer todo tipo de carne.
No he comido carne en muchos años, ni carne roja, ni pescado, ni aves. He aprendido después que es malo para la salud, pero en aquel entonces simplemente amplié mi amor para incluir no sólo a todos mis semejantes sino también a mis prójimos, así que dejé de hacerles daño y dejé de comerlos.
No sabía en aquel tiempo que comer carne era malo para el espíritu. Simplemente sabía que había algo que ya no podía seguir haciendo porque era contrario a una de mis normas de vida. Luego aprendí un poco más tarde de un doctor que la carne deja residuos venenosos en el cuerpo, lo que también me hubiera hecho vegetariana. Yo creo en practicar la prevención, ya que el cuerpo es el templo del espíritu.
Después aprendí de un profesor universitario, quien escribió un libro al respecto, que se necesita muchas veces más terreno para criar a los animales que nos comemos que el que se necesita para cultivar frutas, vegetales o granos. Ya que yo deseo que la mayor cantidad de los hijos de Dios sea alimentada, eso también me hubiera hecho vegetariana.
El problema es que no hemos aprendido aún a dejar de matarnos los unos a los otros. Esta es nuestra lección actual - no matarnos los unos a los otros. Aprender la lección de compartir y la lección de no matar al hombre por el hombre. La lección de no matar a las criaturas se encuentra un poco en el futuro, aunque aquellos de nosotros que sabemos algo más tenemos que vivir de acuerdo con nuestra luz más elevada.
Cuando me di cuenta que la harina y el azúcar blancos eran dañinos para la salud, dejé de comerlos. Cuando me di cuenta que las cosas condimentadas eran malas, las dejé. Cuando me di cuenta que todos los alimentos procesados contenían sustancias que eran malas para el cuerpo, dejé de comerlos. Incluso la mayoría del agua corriente es un cóctel químico. Yo sugeriría agua embotellada o destilada.
Sé lo suficiente de alimentación para nutrir mi cuerpo adecuadamente y tengo una salud excelente. Disfruto la comida, pero como para vivir; no vivo para comer, como hacen algunas personas y sé cuándo dejar de comer. No soy esclava de la comida.
La gente puede aún tener hambre después de comer grandes cantidades de comida inadecuada. De hecho, puedes sufrir de desnutrición aun cuando constantemente comas en exceso la comida equivocada. Puedes empezar una dieta saludable teniendo disponible sólo alimentos buenos y sanos. Come despacio y mastica bien la comida, como yo. Después, haz de la comida una parte muy incidental de tu vida, llenándola de tantas cosas significativas que apenas tengas tiempo de pensar en ella.
En mis hábitos de comer y dormir tengo el contacto más cercano que me es posible con la naturaleza. Cada día tengo tanto aire fresco, sol y contacto con la naturaleza como puedo. Quiero pasar una gran parte de mi vida al aire libre y ser una parte del paisaje. El descanso y el ejercicio son importantes. No soy alguien que perpetuamente pueda estar sin dormir. Cuando es posible, me acuesto al oscurecer y duermo ocho horas. Hago ejercicio caminando y moviendo los brazos, un ejercicio completo.
Uno pensaría que la purificación del cuerpo podría ser la primera área en la que la gente estaría dispuesta a trabajar, pero por experiencia práctica he descubierto que es, con frecuencia, la última - porque puede significar deshacernos de algunos de nuestros malos hábitos y no hay nada a lo que nos apeguemos con más tenacidad.
Hay una segunda purificación: la purificación del pensamiento. Si te dieras cuenta de cuán poderosos son tus pensamientos, jamás albergarías un pensamiento negativo. Pueden ser una influencia poderosa para el bien cuando están del lado positivo, pero pueden enfermarte físicamente y de hecho lo hacen, cuando se encuentran en el lado negativo. ¡No me alimento de basura y no tengo pensamientos basura! Te diré, los pensamientos inútiles pueden destruirte incluso con mayor rapidez que los alimentos que no sirven. Hay que tener cuidado con los pensamientos basura.
Te contaré la historia de una persona afectada adversamente por pensamientos negativos. Tenía sesenta y cinco años cuando lo conocí y estaba manifestando síntomas de una enfermedad física crónica. Cuando hablé con él me di cuenta que había cierta amargura en su vida. Sin embargo, no pude saber inmediatamente de qué se trataba porque vi que se llevaba bien con su esposa, sus hijos mayores y con la gente de su comunidad. Pero la amargura estaba ahí de todos modos. Encontré que estaba albergando rencor contra su padre, quien había muerto hacía mucho tiempo, porque su padre le había dado estudios a su hermano pero no a él. Era una persona muy intelectual, por lo que hablé con él con mucho detalle. Cuando él, el hijo mayor, tenía que ir a la escuela, su padre no tenía suficiente dinero para ello. De hecho la familia era muy pobre en aquel entonces. Había varias hermanas después de él y creo que tres de ellas tampoco habían ido a la escuela. Su hermano era el menor y para entonces su padre tenía mayores posibilidades, por lo que pudo pagarle los estudios. No es que envidiara la educación de su hermano, sólo pensaba que él también debía haberla tenido. Cuando intelectualmente se dio cuenta que su padre había hecho lo mejor que pudo con ambos hijos, fue entonces capaz de liberarse del rencor que había estado albergando. Su enfermedad crónica empezó a disminuir poco a poco, pronto mejoró mucho y finalmente desapareció.
Si estás albergando el más mínimo rencor hacia alguien, o tienes pensamientos no bondadosos de cualquier clase, debes deshacerte de ellos rápidamente. Ellos no hieren a nadie sino a ti. No es suficiente hacer lo correcto y decir lo correcto - también debes pensar lo correcto para que tu vida pueda estar en armonía.
Durante el período de preparación no estaba totalmente identificada con mi verdadero yo, sólo estaba aprendiendo. Perdonaba bastante a los demás, eso no era problema, pero no me estaba perdonando a mí misma. Si yo hacía algo que no era lo más elevado, me decía, "Tú deberías ser mejor. Y entonces un día, mientras me peinaba frente al espejo, me vi y me dije, "¡Tú presuntuosa! ¿Por qué crees que eres mejor cuando perdonas a los demás porque ellos no son mejores? Tú no eres mejor que ellos".
Debes aprender a perdonarte tan fácilmente como perdonas a los demás. Y luego da un paso adelante y usa toda esa energía que utilizabas para condenarte, en mejorarte. Después de eso empecé a llegar a algún sitio - porque solamente hay una persona a quien puedes cambiar y esa persona eres tú. Después de que te hayas cambiado, podrás ser capaz de inspirar a otros a buscar un cambio.
Me tomó bastante tiempo llegar al nivel de vida en que creía, pero finalmente lo alcancé. Y cuando ocurrió, empezó un progreso interminable. Conforme vivía de acuerdo con la luz más elevada que tenía, una luz más y más elevada me llegaba.
La tercera purificación es la purificación del deseo. ¿Qué cosas deseas? ¿Deseas cosas superficiales como los placeres - ropa nueva, muebles nuevos para tu casa o automóviles? Ya que estás aquí para vivir en armonía con las leyes que gobiernan la conducta humana y con tu parte en el esquema de las cosas, tus deseos deberían enfocarse en esta dirección. Es muy importante que tengas tus deseos centrados, de manera que sólo desees hacer la voluntad de Dios para ti. Puedes llegar al punto de tener un único deseo; el de conocer y hacer tu parte en el Esquema de la Vida. Si piensas en esto, ¿hay algo más que en verdad sea tan importante de desear?
Hay una purificación más, la purificación del motivo. ¿Cuál es tu motivo para cualquier cosa que estés haciendo? Si es pura codicia o egoísmo o deseo de glorificación propia, yo diría, no hagas tal cosa. No hagas nada con esos motivos. Pero eso no es fácil, porque tendemos a hacer cosas por motivos muy mezclados. Nunca he encontrado una persona que haya tenido únicamente malos motivos. Puede que haya alguna persona así, yo nunca me he encontrado con ella. Me encuentro con gente que tiene constantemente motivos mixtos. Motivos buenos y malos mezclados. Por ejemplo, conocí a un hombre en el mundo de los negocios y admitió que sus motivos no eran los más elevados y aún así había mezclados con éstos buenos motivos - proveer a su familia, hacer algún bien a su comunidad. ¡Motivos mezclados!
Doy charlas a grupos que estudian las más avanzadas enseñanzas espirituales y algunas veces estas personas se preguntan por qué no está pasando nada en sus vidas. Su motivo es alcanzar la paz interior para ellos mismos - lo que desde luego es un motivo egoísta. No se encontrará con este motivo. El motivo, si has de encontrar la paz interior, debe ser un motivo hacia afuera. Servicio, desde luego, servicio. Dar, no obtener. Tu motivo debe ser bueno si tu labor ha de tener un buen efecto. El secreto de la vida es servir a los demás.
Conocí a una persona que era un buen arquitecto. Era, obviamente, el trabajo adecuado para él, pero lo estaba haciendo por un motivo equivocado. Su motivo era hacer mucho dinero y mejorar su posición social. Trabajó hasta que enfermó y fue después de eso cuando lo conocí. Logré que prestara pequeños servicios. Le hablé del gozo de servir a los demás y sabía que después de que lo hubiera experimentado nunca volvería a una vida realmente centrada en sí mismo. Mantuvimos alguna correspondencia después de eso. Unos años más tarde casi no lo reconocí cuando me encontré con él. ¡Era un hombre tan cambiado! No obstante todavía era arquitecto. Estaba dibujando un plano y me habló de ello, "Como ves, lo estoy diseñando de este modo para que se ajuste a su presupuesto y luego lo delinearé para que resulte estético. . ." Su motivo era prestar servicio a la gente para la que hacía los planos. Era una persona radiante y transformada. Su esposa me dijo que sus negocios habían aumentado, ahora venían personas desde lejos para que les diseñara sus casas.
He conocido a algunas personas que tuvieron que cambiar su empleo para poder cambiar su vida, pero he conocido a mucha más gente que simplemente tenía que cambiar su motivo hacia el servicio para lograr cambiar su vida.
Ahora bien, la última parte se refiere a las renuncias. Una vez que hayas hecho la primera renuncia habrás encontrado la paz interior, porque es la renuncia a la voluntad propia.
Puedes trabajar en subordinar tu yo inferior absteniéndote de hacer cosas que no son buenas hacia las que puedas estar motivado - no las suprimas, transfórmalas, de manera que tu yo superior pueda hacerse cargo de tu vida. Si estás motivado a hacer o decir algo desagradable, siempre puedes pensar en algo bueno. Deliberadamente da la vuelta y emplea esa misma energía para hacer o decir en su lugar algo bueno. ¡Funciona!
La segunda renuncia es la renuncia al sentimiento de separación. Comenzamos sintiéndonos muy separados y juzgando todo en la medida en que se relaciona con nosotros, como si fuéramos el centro del universo. Aún después de lograr un mejor entendimiento intelectualmente, seguimos juzgando las cosas así. En realidad, por supuesto, todos somos células en el cuerpo de la humanidad. No estamos separados de nuestros congéneres humanos. Todo es parte de una totalidad. Es sólo desde ese enfoque más elevado que se puede saber lo que es amar a tu prójimo como a ti mismo. Desde ese enfoque más elevado, solamente hay una manera realista de proceder y esa es por el bienestar de la totalidad. Al actuar para tu pequeño yo egoísta, simplemente eres una célula contra todas las demás y te encuentras sin armonía; sin embargo, tan pronto empiezas a actuar por el bienestar de la totalidad, te encuentras en armonía con todos tus congéneres humanos. Ya ves, es la manera razonable y armoniosa de vivir.
Luego está la tercera renuncia y esa es la renuncia a todos los apegos. Nadie es verdaderamente libre mientras siga atado a las cosas materiales, o a los lugares, o a la gente. Las cosas materiales deben ponerse en su propio lugar. Están ahí para usarse. Está bien utilizarlas, para eso están ahí; pero cuando han dejado de ser útiles, prepárate a renunciar a ellas y quizás pasarlas a alguien que las necesite. Cualquier cosa a lo que no puedas renunciar cuando haya dejado de ser de utilidad, te posee; y en esta época materialista, a muchos de nosotros nos poseen nuestras posesiones. No somos libres.
Yo me consideraba liberada mucho antes de que esto se pusiera de moda. Primero me liberé de los hábitos que me debilitaban y seguí adelante liberándome de los pensamientos combativos y agresivos. También he dejado a un lado cualquier posesión innecesaria. Esto es lo que yo siento como la verdadera liberación.
Existe otro tipo de celo posesivo. Tú no posees a ningún otro ser humano, no importa lo cercana que sea tu relación con ese otro. Ningún esposo posee a su esposa; ninguna esposa posee a su esposo; ningunos padres poseen a sus hijos. Cuando pensamos que poseemos a las personas, existe la tendencia a dirigir sus vidas y de ahí se desarrollan situaciones extremadamente desarmónicas. Unicamente cuando nos damos cuenta de que no los poseemos, que ellos deben vivir de acuerdo con sus propias motivaciones internas, dejamos de intentar conducir sus vidas y entonces descubrimos que podemos vivir en armonía con ellos. Todo lo que te empeñes en mantener cautivo te mantendrá cautivo a ti - y si deseas libertad, tienes que dar libertad.
Las relaciones formadas en esta vida terrena no necesariamente son para toda la vida. La separación tiene lugar constantemente y mientras suceda cariñosamente, no sólo no hay daño espiritual, sino que puede en verdad ayudar al progreso espiritual.
Debemos ser capaces de apreciar y disfrutar los lugares en los que nos detenemos y aún seguir adelante sin angustia cuando se nos llama a otro lugar. En nuestro desarrollo espiritual, con frecuencia se nos pide que nos desarraiguemos muchas veces y cerremos muchos capítulos en nuestras vidas hasta que ya no estemos apegados a ninguna cosa material y podamos querer a todas las personas sin ningún apego a ellas.
Ahora la última: La renuncia a todos los sentimientos negativos. Quiero mencionar solamente un sentimiento negativo, el cual la gente más agradable aún experimenta y ese sentimiento negativo es la preocupación. La preocupación no es interés, el cual te motiva a hacer todo lo posible en una situación. La preocupación es una reflexión inútil sobre las cosas que no podemos cambiar.
Un último comentario sobre los sentimientos negativos, que me ayudó mucho una vez y ha ayudado a otros. Nada externo - nada, nadie desde fuera - puede herirme dentro, psicológicamente. Me di cuenta de que sólo podía ser dañada psicológicamente por mis propias acciones incorrectas, sobre las cuales yo tengo control; por mis propias reacciones erróneas (son engañosas, pero también tengo control sobre ellas); o por mi propia inactividad en algunas situaciones, como la situación mundial actual, que necesita de mi acción. Cuando tomé conciencia de todo esto, ¡qué libre me sentí! Y simplemente dejé de lastimarme. Ahora alguien podría hacerme la cosa más vil y yo sentiría una profunda compasión por esta persona fuera de armonía, esta persona enferma, que es capaz de hacer cosas desagradables. Y ciertamente no me dañaría con una reacción equivocada de amargura o enojo. Tú tienes el control completo en cuanto a ser o no herido psicológicamente y en el momento en que lo quieras, puedes dejar de lastimarte.
Estos son mis pasos hacia la paz interior que quería compartir contigo. No hay nada nuevo en ello. Es una verdad universal. Simplemente hablé de estas cosas con palabras comunes, en términos de mi propia experiencia personal con ellas. Las leyes que gobiernan este universo trabajan para el bienestar tan pronto como las obedecemos y todo lo contrario a estos preceptos no dura mucho. Contiene en sí mismo la semilla de su propia destrucción. La bondad en cada vida humana siempre hace posible que obedezcamos estas leyes. Tenemos libre albedrío en todo esto y por tanto, con qué rapidez obedezcamos y encontremos armonía dentro de nosotros mismos y en nuestro mundo, depende de nosotros.
Durante este período de crecimiento espiritual deseaba saber y hacer la voluntad de Dios para mí. El desarrollo espiritual no se alcanza fácilmente, pero bien vale la pena el esfuerzo. Requiere tiempo, como cualquier otro crecimiento. Uno debiera regocijarse ante los pequeños avances y no impacientarse, ya que la impaciencia obstaculiza el desarrollo.
El sendero de renuncia gradual a las cosas que impiden el progreso espiritual es una senda difícil, ya que sólo cuando se ha completado la renuncia es que en verdad llegan las recompensas. El sendero de renuncia rápida es una senda fácil, ya que trae bendiciones inmediatas. Y cuando Dios llena tu vida, los regalos de Dios rebosan para bendecir todo lo que tocas.
Para mí, fue un escape de la artificialidad de la ilusión a la riqueza de la realidad. Para el mundo puede parecer que había dejado mucho. Había abandonado las pertenencias gravosas, pasar el tiempo sin sentido, haciendo cosas que sabía que no debería hacer y sin hacer lo que sabía que debería hacer. Pero a mí me pareció que había ganado mucho - hasta los tesoros más valiosos como la salud y la felicidad.
Hubo altibajos, muchos altibajos durante ese período de desarrollo espiritual. Entonces, en medio de la lucha, tuve una maravillosa experiencia cumbre - el primer vislumbre de lo que era la vida de la paz interior.
Llegó una vez que caminaba temprano por la mañana. De repente me sentí muy elevada, más elevada de lo que había estado nunca. Recuerdo que conocí la eternidad y el espacio infinito y la luminosidad. Me pareció que no estaba caminando sobre la Tierra. No había gente, ni siquiera animales alrededor, pero cada flor, cada arbusto, cada árbol, parecía tener un halo. Había una emanación de luz alrededor de todo y motas de oro caían como lluvia en sentido oblicuo por el aire. A esta experiencia se le llama a veces el período de iluminación.
Lo más importante de esto no fue el fenómeno: la parte importante fue la comprensión de la unidad de toda la creación. No solamente de todos los seres humanos - yo sabía con anterioridad que todos los seres humanos son uno. Pero ahora conocía también la unidad con el resto de la creación. Las criaturas que caminan en la Tierra y las cosas que crecen de la tierra. El aire, el agua, la tierra misma. Y lo más maravilloso de todo, una unidad con aquello que impregna todo, une todo y da vida a todo. Una unidad con aquello que muchos llamarían Dios.
Desde entonces nunca me he sentido separada. Pude regresar una y otra vez a esta maravillosa cumbre y luego pude permanecer ahí por períodos más y más largos y sólo salir ocasionalmente.
La inspiración para el peregrinaje llegó en esta época. Me senté en lo alto de una colina para mirar la parte rural de Nueva Inglaterra. El día anterior había perdido mi armonía y la noche anterior había pensado en Dios, "Me parece que si pudiera siempre permanecer en armonía, podría ser de gran provecho - porque cada vez que pierdo armonía se perjudica mi rendimiento".
Cuando desperté al amanecer, había vuelto a la cumbre espiritual con un maravilloso sentimiento. Supe que nunca necesitaría descender nuevamente. Supe que la lucha había terminado para mí, que finalmente había logrado dar mi vida, encontrar la paz interior. Otra vez, este es un punto sin retorno. Nunca puedes regresar a la lucha. La lucha ya terminó, porque estás dispuesto a hacer lo correcto y no necesitas que se te presione a hacerlo.
Salí durante un tiempo sola con Dios. Mientras estaba fuera, un pensamiento surgió en mi mente: Sentí una fuerte motivación interior hacia el peregrinaje - hacia esta forma especial de atestiguar por la paz.
Me imaginé yendo por el camino y llevando la indumentaria de mi misión . . . Vi un mapa de los Estados Unidos con las grandes ciudades marcadas - y era como si alguien hubiese tomado un lápiz de color y marcado una línea en zigzag de un lado a otro, de costa a costa y de frontera a frontera, de Los Angeles a la Ciudad de Nueva York. Supe lo que haría. ¡Y esa era la visión de la ruta de mi primer año de peregrinaje en 1953!
Entré en un mundo nuevo y maravilloso. Mi vida fue bendecida con un propósito significativo.
Sin embargo, el progreso no había terminado. Un gran adelanto ha tenido lugar durante esta tercera fase de mi vida. Es como si la figura central del rompecabezas de mi vida estuviera completo, claro e inalterable y alrededor de las orillas otras piezas siguieran encajando. Siempre hay un margen para crecer, pero el avance es en armonía. Hay un sentimiento de estar siempre rodeado de todas las cosas buenas, como el amor, la paz y la alegría. Parece un ambiente protector y existe una firmeza interior que te lleva a través de cualquier situación que necesites afrontar.
El mundo podrá verte y pensar que estás enfrentando problemas muy grandes, pero siempre existen los recursos internos para vencerlos fácilmente. Nada parece difícil. Hay una quietud, una serenidad y un estar sin prisa - no más esfuerzo ni tensión por nada. Esto es algo muy importante que he aprendido. Si tu vida está en armonía con tu parte en el Esquema de la Vida y si estás obedeciendo las leyes que gobiernan este universo, entonces la vida será plena y la vida será buena y nunca más estará demasiado saturada. Si está demasiado llena, entonces estás haciendo más de lo que es bueno para ti - más de lo que es tu cometido a desempeñar en el esquema total de las cosas.
Ahora vives para dar en lugar de para recibir. Al concentrarte en dar, descubres que así como no puedes recibir sin dar, tampoco puedes dar sin recibir - incluso las cosas más maravillosas como la salud, la felicidad y la paz interior. Existe un sentimiento de energía continua, simplemente nunca se agota, parece ser tan interminable como el aire. Parece que uno está conectado a la fuente de energía universal.
Ahora controlas tu vida. Tu naturaleza superior, la cual es controlada por Dios, controla el cuerpo, la mente y las emociones (el yo nunca está realmente en control; el yo es controlado por los deseos de comodidad y conveniencia del cuerpo, por las demandas de la mente y por las explosiones de las emociones).
Puedo decirle a mi cuerpo, "Recuéstate ahí en ese piso de cemento y duerme" y obedece. Puedo decirle a mi mente, "Excluye todo lo demás y concéntrate en la labor ante ti" y es obediente. Puedo decirle a mis emociones, "Manteneros quietas, aún frente a esta terrible situación" y se quedan quietas. Un gran filósofo ha dicho, aquel que parece perder el paso puede estar siguiendo un tambor diferente. Y ahora estás siguiendo a un tambor diferente: la naturaleza superior en lugar de la naturaleza inferior.
Cuando has alcanzado tu desarrollo espiritual, te das cuenta de que todo ser humano tiene la misma importancia, tiene una labor que realizar en este mundo y tiene el mismo potencial. Nos encontramos en una gran variedad de fases de desarrollo; esto se debe a que tenemos libre albedrío. Tienes voluntad propia para decidir si concluyes tu desarrollo mental y emocional. Muchos eligen no hacerlo. Tienes voluntad propia para iniciar o no tu desarrollo espiritual. El principio de esto es cuando te sientes completamente dispuesto, sin ninguna reserva, a dejar la vida centrada en ti mismo. Y la mayoría decide no hacerlo. Y fue teniendo ese crecimiento y encontrando la paz interior, como me preparé para el peregrinaje que ahora realizo.
Mirando a través de los ojos de la naturaleza divina, ves la esencia dentro de la manifestación, el creador dentro de la creación, ¡y es un mundo tan maravilloso!
Me di cuenta en 1952 que era el momento apropiado para que se presentara un peregrino. La guerra en Corea estaba en su máximo y la era McCarthy estaba en su apogeo. Era el tiempo en que los comités del Congreso consideraban a la gente culpable hasta que pudiera probar su inocencia. Había mucho temor en aquel entonces y lo más seguro era permanecer apático. Sí, era ciertamente una época muy propicia para que un peregrino diera un paso al frente, porque la labor de un peregrino es desprender a la gente de su apatía y hacerla pensar.
Con el poco dinero que me quedaba compré no sólo el papel y la plantilla para mis primeros mensajes, sino también el material para la primera túnica. Si bien yo la diseñé, la cosió una dama en California y la inscripción la pintó un hombre que se dedicaba a pintar letreros. Mi reacción inicial cuando me la puse por primera vez fue de una maravillosa legitimidad, e inmediatamente la acepté.
El Peregrinaje
UN PEREGRINO ANDA EN BUSQUEDA DE UN PROPOSITO. Un peregrinaje puede llevarse a cabo hacia algún lugar - ése es el tipo más conocido - pero también puede realizarse por algo. El mío es en pro de la paz y por eso soy una Peregrina de la Paz.
Mi peregrinaje abarca el cuadro total de la paz: paz entre naciones, paz entre grupos, paz dentro de nuestro ambiente, paz entre individuos y la muy, muy importante paz interior - que es a la que me refiero con mayor frecuencia, porque ahí es donde comienza la paz.
La situación en el mundo a nuestro alrededor es simplemente un reflejo de la situación colectiva. En un último análisis, sólo en la medida en que seamos gente más pacífica nos encontraremos viviendo en un mundo más pacífico.
Durante la Edad Media los peregrinos salían como eran enviados los discípulos - sin dinero, sin comida, sin ropa adecuada - y yo conozco esa tradición. No tengo dinero y no acepto ningún dinero en mi peregrinaje. No pertenezco a ninguna organización. No hay ninguna organización que me respalde. Sólo poseo lo que visto y lo que llevo conmigo. No hay nada que me restrinja. Soy tan libre como un pájaro que se remonta en el cielo.
Camino hasta que se me ofrece techo, ayuno hasta que se me da alimento. No lo pido - se me da sin pedir. ¡Qué buena es la gente! Hay una chispa de bondad en todos, no importa cuan profundamente oculta esté, ahí está. Está esperando gobernar tu vida gloriosamente. Yo le llamo la naturaleza centrada en Dios o la naturaleza divina. Jesús le llamó el Reino de Dios en nuestro interior.
Ahora bien, un peregrino camina devotamente y un peregrino camina como una oportunidad para entrar en contacto con mucha gente y tal vez inspirarles a hacer algo en favor de la paz a su manera. Por eso llevo puesta una túnica corta con PEREGRINA DE PAZ, al frente y 25,000 Millas a Pie por la Paz, detrás. Esta hace mis contactos por mí de la manera más amable . . . y me gusta ser amable.
Te encuentras en mucha mejor posición de hablar con la gente cuando ella se te acerca que cuando tienes que acercarte a ella. Se acercan aquellas personas que se sienten atraídas hacia mí o están genuinamente interesadas en alguna faceta de la paz o simplemente tienen una buena y vivaz curiosidad. En ambos casos se trata de gente de gran valía. Entonces tengo la oportunidad de compartir con ellos mi mensaje de paz que dice, en una frase:
Este es el camino de la paz - vence al mal con el bien,
a la falsedad con la verdad y al odio con el amor.
La Regla de Oro lograría el mismo propósito. No hay nada nuevo al respecto, excepto llevarlo a la práctica. Lo considero la lección de hoy en día y por tanto se vuelve el mensaje de mi peregrinaje de paz. Por favor no digas a la ligera que éstos sólo son conceptos religiosos y no prácticos. Estas son leyes que gobiernan la conducta humana, las cuales se aplican tan rígidamente como la ley de la gravedad. Cuando pasamos por alto estas leyes, en cualquier condición de la vida, resulta el caos. A través de la obediencia a estas leyes, este mundo nuestro entrará en un período de paz y de riqueza de vida más allá de nuestros más profundos sueños.
La palabra clave de nuestro tiempo es práctica. Tenemos toda la iluminación que necesitamos, sólo tenemos que ponerla en práctica.
Con lo que yo camino no es con la energía de la juventud, se trata de una energía mejor. ¡Camino con la energía continua de la paz interior, la cual nunca se agota! Cuando te vuelves un medio por el cual Dios trabaja, ya no hay limitaciones, porque Dios hace el trabajo a través de ti: eres meramente un instrumento - y lo que Dios puede hacer es ilimitado. Cuando estás trabajando para Dios, ya no te encuentras luchando ni esforzándote. Te encuentras calmado, sereno y sin prisa.
Mi peregrinaje no es una cruzada, la cual implica violencia. No se trata de forzar a la gente a algo. Un peregrinaje es un viaje apacible de oración y ejemplo. Mi caminata es ante todo una oración por la paz. Si das tu vida como una plegaria, intensificas la plegaria más allá de toda medida.
Al emprender este peregrinaje no pienso en mí como en un individuo, sino como en la personificación del corazón del mundo que está implorando por la paz. La humanidad, con pasos titubeantes y temerosos, camina al filo entre un caos impenetrable y un nuevo renacimiento, mientras grandes fuerzas la empujan hacia el caos. Sin embargo hay esperanza. Veo la esperanza en el incansable trabajo de algunas almas devotas. Veo la esperanza en el verdadero deseo de paz en el corazón de la humanidad, aún cuando la familia humana busque la paz ciegamente, sin saber el camino.
Mi peregrinaje es una oportunidad para hablar con mis congéneres humanos sobre el camino de la paz. También es una penitencia por lo que yo pueda haber contribuido, por acción u omisión, a la trágica situación del mundo de hoy en día. Es una oración para que este mundo nuestro, cansado de la guerra, encuentre de alguna forma el camino de la paz antes de que llegue el holocausto.
Mi misión es ayudar a promover la paz ayudando a otros a encontrar la paz interior. Si yo puedo encontrarla, también tú puedes. La paz es una idea para la que ya ha llegado el momento.
Empecé mi peregrinaje el 1º de enero de 1953. Es una especie de cumpleaños espiritual para mí. Fue un período en el que me fusioné con el todo. Ya no era más una semilla escondida bajo la tierra, me sentí como una flor extendiéndome fácilmente hacia el sol. Ese día me volví una peregrina que confiaba en la bondad de los demás. Sería una peregrinación emprendida a la manera tradicional: a pie y con fe. Dejé atrás todas las pretensiones de nombre, historia personal, posesiones y afiliaciones.
Sería un viaje glorioso.
El lugar de nacimiento del peregrinaje fue el desfile del Torneo de las Rosas en Pasadena, California. Caminé al frente de la fila que marchaba, hablando con la gente y distribuyendo mensajes de paz y observé que el espíritu festivo no disminuía el genuino interés en la paz. Cuando había recorrido poco más o menos la mitad del camino, un policía puso la mano en mi hombro y pensé que iba a decirme que me saliera de la fila del desfile. En cambio me dijo, "Lo que necesitamos son miles como usted".
Lo que me pasó al principio en el área de Los Angeles fue casi milagroso. Todos los medios de comunicación estaban abiertos a mí y a mi pequeño mensaje de paz. Pasé horas siendo entrevistada por reporteros de periódicos y siendo fotografiada por sus fotógrafos. La historia del peregrinaje e incluso mi fotografía salió en todos los servicios de cable. Además de hacer dos programas de televisión en vivo, pasé horas grabando para los informativos de la radio y la televisión.
Los periódicos de todas partes, desde Los Angeles hasta San Diego, estaban interesados. En San Diego hice un programa de televisión y cuatro de radio. El jefe del Consejo de Iglesias de San Diego aprobó mi mensaje y mis tres peticiones y fueron ampliamente difundidas en las iglesias.
Cuando no estaba en el camino, estaba hablando y reuniendo firmas para las tres peticiones de paz que llevaba conmigo. La primera era una corta súplica por la paz inmediata en Corea. Decía: "¡Que cese la matanza en Corea! Después, que se trate esta situación de conflicto de acuerdo con los únicos principios que pueden resolverla - venciendo al mal con el bien, a la falsedad con la verdad y al odio con el amor".
La segunda petición se dirigía al Presidente y a los líderes del Congreso solicitando la instalación de un Departamento de Paz. Decía: "Este es el camino de la paz, vence al mal con el bien, a la falsedad con la verdad y al odio con el amor. Pedimos que se establezca un Departamento de Paz, con un Secretario de Paz que acepte estos principios - y que todos los conflictos en el interior y en el extranjero se remitan a este Departamento de Paz".
La tercera petición era una súplica a las Naciones Unidas y a los líderes del mundo por el desarme mundial y la reconstrucción: "Si desean encontrar el camino de la paz, ustedes necesitan vencer al mal con el bien, a la falsedad con la verdad y al odio con el amor. "Les pedimos que nos libren a todos de la carga arrolladora del armamento, libérennos del odio y del temor para que podamos alimentar a nuestros hambrientos, mejorar nuestras ciudades quebrantadas y experimentar una riqueza de vida que sólo podrá llegar a un mundo que se encuentre sin armas y alimentado".
Acumulé las peticiones firmadas por individuos, grupos en pro de la paz, iglesias y organizaciones a lo largo de mi ruta de peregrinaje, conservándolas en un maletín que llevaba para tal efecto. Las presenté a oficiales tanto de la Casa Blanca como de las Naciones Unidas al terminar mi primera caminata por el país. Y estoy agradecida que mi primera petición, "Que cese la matanza en Corea . . . " haya sido al menos parcialmente garantizada antes de que terminara mi primer año.
En Tijuana, México, justo al cruzar la frontera en San Diego, fui recibida por el alcalde y él me dio un mensaje para llevar al alcalde de la Ciudad de Nueva York. También llevé un mensaje de los indios de California a los indios de Arizona.
Al pasar por San Diego, aquel primer año, tuve la ocasión de hablar en público. Un profesor de Preparatoria se acercó a mí en la calle y me preguntó si podía dar una charla en su clase. Le dije con toda franqueza que como Peregrina de la Paz nunca había hablado antes ante un grupo. Me aseguraba que saldría bien y sólo me pedía que respondiera a las preguntas de los estudiantes. Acepté. Si tienes algo que vale la pena decir, puedes decirlo. De otra manera, ¿para qué querrías hablar?
No tengo ningún problema para hablar en grupo. Cuando te has rendido completamente a la voluntad de Dios, el camino parece fácil y alegre. Es solamente antes de que te hayas rendido completamente, que el camino parece difícil. Cuando hablo, la energía fluye a través de mí, como la electricidad fluye a través de un cable.
Al principio mis compromisos para dar conferencias se concertaban con frecuencia en el momento. Al pasar por una escuela, el director salió y me dijo, "Mis alumnos la están viendo desde las ventanas. Si quisiera venir y hablar con ellos podría reunirlos en el gimnasio". Y así fue.
Luego a mediodía un señor de uno de los clubes cívicos se acercó y me dijo, "Mi conferencista nos falló. ¿Podría usted darnos una charla durante nuestra comida?" Y desde luego que lo hice.
Esa misma tarde un profesor universitario de paso hacia su clase me detuvo y me preguntó, "¿Podría llevarla con mis estudiantes?" Y hablé ante su grupo.
Después en la noche un sacerdote y su esposa que iban a una cena de su iglesia me detuvieron y dijeron, "¿Consideraría venir y cenar con nosotros y dirigirnos algunas palabras?" Y fui. Ellos también me dieron un lugar para pasar la noche. Y todo esto pasó mientras caminaba un día sin ningún compromiso previo.
Ahora estoy muy ocupada hablando en pro de la paz en las universidades, preparatorias, iglesias y demás - pero siempre estoy felizmente ocupada. Mi lema de Primero lo primero me ha permitido atender mis compromisos para hablar, mantener mi correspondencia al día y también caminar algo.
Una vez en Cincinnati di siete sermones en siete diferentes lugares de cultos religiosos en un día. ¡Ese domingo en particular les di el día libre a los predicadores locales!
No se permiten colectas en las reuniones que yo conduzco. Nunca acepto un centavo por el trabajo que realizo. Cualquier dinero que se me manda por correo se emplea para publicar mi literatura, la cual se envía sin cargo alguno a quienquiera que lo solicite.
La verdad es una perla sin precio. Uno no puede obtener la verdad comprándola - todo lo que puede hacerse es un esfuerzo por alcanzar la verdad espiritual y cuando uno esté listo, se dará gratuitamente. La verdad espiritual tampoco debiera venderse, para que el vendedor no sea herido espiritualmente. Se pierde cualquier contacto espiritual en el momento en que se comercializa. Aquellos que tengan la verdad no la estarían empaquetando y vendiendo, de lo que se deriva que cualquiera que la venda, realmente no la posee.
Cuando apenas empecé, pensé que el peregrinaje podría traer consigo algunas privaciones. Pero estaba determinada a vivir a nivel de necesidad, es decir, no quería más de lo que necesitaba mientras tantos tenían menos de lo que necesitaban. La penitencia es la voluntad de pasar por las adversidades para lograr un buen propósito. Estaba dispuesta; Y cuando llegaron las adversidades me encontré sobrepuesta a ellas. En lugar de penurias encontré un maravilloso sentimiento de paz y alegría y la convicción de que estaba siguiendo la voluntad de Dios. Bendiciones, en lugar de adversidades, me fueron mostradas.
Recuerdo que mi primera lección del peregrinaje fue la lección del recibir. Había estado en el lado del dar por muchos años y necesitaba aprender a aceptar con tanta afabilidad como había sido capaz de dar, para proporcionar al otro compañero la alegría y la bendición de dar. ¡Es tan hermoso cuando se vive para dar! Para mí es la única forma de vivir, pues a medida que se da se reciben bendiciones espirituales.
Tuve pruebas muy severas al principio de mi peregrinaje. La vida es una serie de pruebas; pero si pasas tus pruebas, las miras retrospectivamente como buenas experiencias. Me da gusto haber tenido estas experiencias.
Si tienes una actitud positiva y cariñosa hacia tus congéneres humanos, no les temerás. 'El amor perfecto elimina todo miedo'.
Tuve una prueba en medio de la noche, en medio del desierto de California. Acababa de parar el tránsito y no había ninguna casa en muchas millas a la redonda. Vi un coche estacionado a un lado de la carretera. El conductor me llamó diciendo, "Venga, suba y entre en calor". Yo le dije, "No viajo en coche". El dijo, "No voy a ningún lado, solamente estoy estacionado aquí". Me subí. Vi al señor. Era un hombre enorme y robusto - lo que se llama un tipo rudo. Después de que hablamos un rato me dijo, "Oiga, ¿no le gustaría echarse un sueño?" Y yo le dije, "¡Oh sí, claro que sí!" Y me acurruqué y me quedé dormida. Cuando desperté me di cuenta que él estaba perplejo por algo y después de que hubiéramos hablado por un buen rato, admitió que cuando me pidió que entrara en el coche ciertamente no tenía buenas intenciones; y agregó, "Cuando se acurrucó tan confiadamente y se durmió, ¡simplemente no pude tocarla!".
Le agradecí su albergue y seguí mi camino. Al mirar hacia atrás lo vi contemplando el cielo y tuve la esperanza de que hubiese encontrado a Dios esa noche.
Nadie camina tan a salvo como quien camina con humildad e inofensivamente, con gran amor y gran fe. Porque una persona que puede llegar a la bondad de los demás (y hay bondad en todos), no puede ser dañada. Esto funciona entre individuos, funciona entre grupos y podría funcionar entre naciones, si las naciones tuvieran el coraje de intentarlo.
Una vez me golpeó un adolescente trastornado, con quien había salido a caminar. El quería ir de excursión, pero tenía miedo de que pudiera romperse una pierna y quedarse ahí tirado. A todos les daba miedo ir con él. Era un muchacho enorme y parecía jugador de fútbol, era conocido por ser violento algunas veces. En una ocasión golpeó tan fuerte a su madre que ésta tuvo que pasar varias semanas en el hospital. Todos le temían; entonces me ofrecí a ir con él.
Cuando subimos a la primera cumbre todo marchaba bien. Luego se desató una tormenta. El estaba muy aterrorizado porque la tormenta estaba muy cerca. De repente se salió del buen sentido y vino hacia mí y me pegó. No corrí, aún cuando supongo que pude hacerlo - él llevaba un pesado bulto a la espalda. Y aun cuando estaba golpeándome, sólo pude sentir la más profunda compasión por él. ¡Qué terrible estar tan enfermo psicológicamente como para pegarle a una mujer mayor e indefensa! Contrarresté su odio con amor mientras me pegaba. Como resultado dejó de pegarme.
Él dijo: "¡No me devolviste los golpes! Mamá siempre me devuelve los golpes". La reacción retardada, debido a su trastorno, había alcanzado la bondad en él. ¡Oh!, Ahí está - no importa cuan profundamente oculta esté - y sintió remordimiento y una completa condenación de sí mismo.
¿Qué son algunas contusiones en mi cuerpo en comparación con la transformación de una vida humana? Para no hacer la historia larga, él nunca volvió a ser violento. Hoy es una persona útil en este mundo.
En otra ocasión fui llamada a defender a una frágil niña de ocho años en contra de un hombre alto que estaba a punto de abatirla. La niña estaba aterrorizada. Fue mi prueba más difícil. Estaba en un rancho y la familia había ido al pueblo. La niñita no quiso ir con ellos y me preguntaron, considerando que estaba ahí, si pudiese cuidarla. Estaba escribiendo una carta cerca de la ventana cuando vi que llegó un coche. Un señor salió de él. La niña lo vio y corrió y él la siguió, acosándola hacia un granero. Me dirigí inmediatamente al granero. La niña estaba agachada, aterrorizada, en un rincón. Y él estaba yendo hacia ella lenta y deliberadamente.
Ya conoces la fuerza del pensamiento. Constantemente se crea a través del pensamiento. Y atrae hacia uno lo que se teme. Así que sabía que ella estaba en peligro debido a su miedo (yo no le temo a nada y espero el bien - ¡entonces el bien llega!).
Me interpuse inmediatamente entre el hombre y la niña. Simplemente me quedé ahí y miré a esta pobre persona, psicológicamente enferma, con amorosa compasión. Se acercó. ¡Se detuvo! Me miró por un buen rato. Después dio la vuelta y se fue y la niña estaba a salvo. No dijo una sola palabra.
Ahora bien, ¿Cuál era la alternativa? Supongamos que hubiese sido tan tonta como para olvidar la ley del amor, devolviéndole los golpes y confiando en la ley de la selva de ojo por ojo y diente por diente. Sin duda hubiese sido vencida - quizás incluso hasta morir, ¡y posiblemente la niñita también! Nunca menosprecies la fuerza del amor de Dios - ¡transforma! Alcanza la chispa de bondad en la otra persona y ésta se desarma.
Cuando empecé mi peregrinaje estaba entonces caminando con dos propósitos. Uno era ponerme en contacto con la gente y todavía sigo caminando con ese propósito hoy en día. Y el otro era caminar como una disciplina de oración. Para mantenerme concentrada en mi plegaria a favor de la paz. Y después de algunos años descubrí algo. Descubrí que ya no necesitaba disciplina para orar. Ahora oro sin cesar. Mi oración personal es: Hazme un instrumento por medio del cual sólo la verdad sea dicha.
Durante mi peregrinaje a través de Arizona me arrestó un policía vestido de civil mientras depositaba cartas en el correo local de Benson. Después de un corto viaje en patrulla se me registró como vagabunda. Cuando se camina por fe, técnicamente uno es culpable de vagancia. Sí, he sido arrestada algunas veces por no tener dinero, pero siempre me liberan una vez que entienden.
Hay una gran diferencia entre una prisión y una cárcel. Una prisión es un lugar grande que mantiene cierto tipo de normas. Una cárcel es un pequeño lugar que no tiene muchas normas. ¡Y ésta era una cárcel!
Me pusieron en un gran cuarto interior rodeado por bloques de celdas en las que encerraban a las mujeres, cuatro por celda, durante la noche. Al caminar me dije, "Peregrina de la Paz, has dedicado tu vida al servicio - ¡he aquí tu maravilloso y nuevo campo de servicio!"
Cuando entré, una de las muchachas me dijo, "¡Cielos, qué curiosa eres!, Eres la única que llegó sonriendo. La mayoría llega llorando o maldiciendo".
Les dije, "Supongan que tuvieron un día libre en casa - ¿no harían algo que valiera la pena ese día?" Ellas dijeron, "Bueno, ¿qué haremos?". Así que las hice cantar canciones que levantan el espíritu. Les di un ejercicio simple que hace que uno sienta un hormigueo en todas partes. Luego hablé con ellas de los pasos hacia la paz interior. Les dije que vivían en una comunidad y que lo que podría hacerse en una comunidad exterior también podría hacerse en su comunidad. Se interesaron y me hicieron muchas preguntas. ¡Oh!, Fue un día hermoso.
Al final del día cambiaron jefas. A las muchachas no les simpatizaba la mujer que llegó. Dijeron que era una persona terrible y me sugirieron que ni siquiera hablara con ella. Pero yo sé que hay bondad en todos y desde luego hablé con ella. Supe que esta señora estaba manteniendo a sus hijos con su trabajo. Necesitaba trabajar y no siempre se sentía bien; por eso estaba a veces un poco malhumorada. Hay una razón para todo.
Le pedí a la jefa que imaginara únicamente la bondad en las reclusas. Y les pedí a las muchachas que imaginaran únicamente la bondad en la asediada jefa.
Más tarde le dije a la jefa, "Me doy cuenta que ustedes tienen todas las camas ocupadas y yo puedo dormir cómodamente en este banco de madera". En su lugar hizo que me trajeran un catre con ropa de cama limpia, tuve un baño caliente con una toalla limpia y todas las comodidades de casa.
En la mañana me despedí de mis amigas y me escoltó un delegado local hasta el juzgado a unas cuantas manzanas. No estaba esposada y él tampoco siquiera me iba sujetando. Pero tenía una pistola grande a su lado, así que lo miré y le dije, "Si echara a correr, ¿me dispararía? "¡Oh, no!", Dijo sonriendo, "¡Nunca disparo a algo que puedo atrapar!"
En el juzgado esa mañana me declaré inocente y mi caso fue inmediatamente cerrado. En mis efectos personales que fueron tomados durante la noche había una carta que tuvo un gran peso en mi liberación. Decía: "La portadora de esta nota se ha identificado como una Peregrina de Paz caminando de costa a costa para dirigir la atención de nuestros ciudadanos hacia su deseo por la paz en el mundo. No la conocemos personalmente ya que sólo está de paso por nuestro Estado, pero teniendo en cuenta que sin duda alguna será un viaje largo y difícil para ella, le deseamos una travesía a salvo". Estaba en papel oficial y firmada por el gobernador del Estado, Howard Pyle.
Cuando me estaban poniendo en libertad, un oficial del tribunal comentó, "No pareces estar tan mal después de un día en la cárcel". Le dije, "Pueden encarcelar mi cuerpo, pero no mi espíritu". Solamente es el cuerpo el que pueden poner tras las barras en la prisión. Nunca me sentí aprisionada y tampoco tú debes sentirte nunca en prisión - a menos que te aprisiones a ti mismo.
Me llevaron al lugar donde me habían recogido el día anterior. Fue una experiencia hermosa.
Cada experiencia es lo que tú haces de ella y cumple un propósito. Puede inspirarte, puede educarte, o puede venir para darte una oportunidad de servir a los demás en alguna forma.
La mayoría de mis charlas se programan ahora con bastante anticipación, no obstante todavía se me presentan compromisos para hablar de la manera más inesperada. En Minneapolis me estaba entrevistando un reportero en una reunión de los miembros de un club cívico que estaban esperando un discurso del Gobernador de Minnesota. A él no le fue posible asistir, así que me invitaron a hablar en su lugar. ¡Desde luego que acepté!
Y hablando de gobernadores, al entrar un día por el portón frontal del Palacio de Gobierno, un amable y amistoso caballero me saludó dándome la mano y me preguntó si podía ayudarme. Le dije que estaba buscando la oficina del Gobernador y él me llevó rápidamente ahí. "¿Hay algo más que pueda hacer para ayudarle?", Preguntó él. "Pensé que podría tener el privilegio de saludar al Gobernador", le dije. "Ya ha saludado al Gobernador", dijo el amable y amistoso caballero - el Gobernador mismo.
Era el primer año de mi peregrinaje y me encontraba en algún lugar de la carretera entre El Paso y Dallas cuando me recogieron por vagancia. Nunca había oído que el FBI investigara gente por vagancia, pero yo estaba siéndolo. Un señor se detuvo en un coche negro y me mostró su emblema. Ni siquiera me ordenó que fuera con él, simplemente dijo, "¿Vendría conmigo?"
Le dije, "¡Oh, sí!, me gustaría hablar con usted".
Entré en su coche, pero antes hice una gran 'X' en la carretera en donde me había recogido. Durante la época que estaba contando millas, si dejaba la carretera, marcaba una gran 'X' y luego regresaba a ese lugar para empezar de nuevo mi caminata.
Me llevó a esta prisión y dijo, "Regístrenla por vagancia" y pasé por la rutina. Primero toman las huellas digitales. Yo estaba fascinada porque nunca antes me habían tomado huellas digitales - ¡ni desde entonces! El tomó luego una sustancia química y como si nada, quitó toda la tinta negra de mis dedos. Cuando aún me estaba preguntando cuánto tardaría en quitarse, ya se había quitado.
Hablé con él como hablaría con cualquiera y pasó algo interesante. Aparentemente él estaba acostumbrado a ser tratado de una manera muy poco cooperativa. Cuando lo traté como un ser humano, me dio una lección sobre huellas digitales y me mostró los récords. Fue muy interesante. En realidad jamás había aprendido tanto acerca de huellas digitales. La gente estaba esperando en fila, pero yo no lo supe hasta que salí del cuarto y vi la gran hilera.
Luego me llevaron para retratarme y me colgaron un número alrededor del cuello con una cadena. Cuando me estaban fotografiando de frente y de lado, recordé todas esas fotografías de gente que se busca que se ven en el correo. Recordé lo enfadados que aparecían todos y dije, "Permíteme ser diferente". Y sonreí con tanta dulzura como pude. ¡Hay una cara sonriente en algún lugar de la galería de los maleantes!
Después me llevaron para interrogarme. Verdaderamente me sentaron bajo una luz fuerte - se supone que tiene un efecto psicológico en uno. Pero para entonces ya había estado en televisión y dije, "¿En verdad piensan que ésta es una luz fuerte? ¡Deberían ver las luces de un estudio de televisión!" En aquel entonces las luces de la televisión no sólo eran brillantes sino también calientes.
Primero me preguntaron si contestaría cualquier pregunta y les dije, "Desde luego que responderé a sus preguntas. No porque ustedes sean oficiales que hacen cumplir la ley, sino porque son seres humanos y yo contesto las preguntas de todos mis congéneres humanos. No importa que estén en calidad oficial, son en primer lugar y ante todo, seres humanos. Y si pudiéramos ponernos de acuerdo de ser humano a ser humano, podremos terminar mucho más rápido".
¡Y así terminó!
Empezaron con la técnica de la confusión. Uno lanzaba una pregunta. Antes de que pudiera contestar el otro lanzaba otra pregunta. Tenía que seguir diciendo, "Si me disculpa por un momento mientras contesto la pregunta del otro caballero". Después formularon preguntas significativas, tales como las que me hacen los estudiantes universitarios. ¡Cómo me entusiasmé con el tema!
Luego se refirieron a la violencia física como un intento de lastimar. Dijeron, "¿Bajo ninguna circunstancia usted emplearía o aprobaría el uso de la violencia física?" Yo dije, "No, porque es contraria a las leyes de Dios. Prefiero tener a Dios de mi parte que a cualquier otro poder de la Tierra". Les conté la historia del adolescente perturbado que me golpeó durante nuestra caminata juntos.
Entonces dijeron, "Imagine que fuese necesario que defendiera a un ser querido" Yo dije, "¡Oh, no! No creo que pudiera defender a un ser querido desobedeciendo la Ley Divina". Les hablé de la niña de ocho años que dejaron a mi cuidado y de la experiencia que tuvimos con el señor psicológicamente enfermo que trató de hacerle daño.
Después entraron en asuntos muy filosóficos y dijeron, "Si tuviese que elegir entre matar y que la maten, ¿cuál elegiría?" Contesté, "No creo que necesitaré tomar tal decisión - no mientras mi vida siga en armonía con la voluntad de Dios. A menos, por supuesto, que fuese llamada a ser una mártir. Ahora bien, esa es una llamada muy elevada, es una llamada muy rara. No pienso que sea mi llamada - pero el mundo aprende a crecer a través de sus mártires. Si tuviese que elegir, escogería que me matasen en lugar de matar".
Ellos dijeron, "¿Podría dar una explicación lógica para tal actitud?" ¡Aquí estaba, tratando de explicar la actitud de la naturaleza centrada en uno mismo y la actitud de la naturaleza centrada en Dios, para que ellos pudieran comprenderla! Les comenté que en mi marco de referencia yo no era el cuerpo. Que sólo estaba vistiendo el cuerpo. Soy aquello que activa el cuerpo - esa es la realidad. Si me matan, se destruye sólo el traje de arcilla, el cuerpo. Pero si mato, se hiere a la realidad, ¡al alma!
Y me achacaron que tenía bases religiosas para mi peregrinaje. Pero supongamos que hubiese dicho, "Después de todo, ustedes han oído hablar de la defensa propia - bueno, incluso la ley reconoce la defensa propia". Esto pudo haberse considerado legal - pero no religioso.
Hubo una ocasión que sentí que de hecho estaba combatiendo a los elementos. Me refiero a mi experiencia al caminar a través de una tormenta de polvo, que soplaba a veces con tal fuerza que apenas podía resistirla, al tiempo que a veces el polvo era tan denso que no podía ver lo que tenía enfrente y sólo podía guiarme por la orilla del camino. Un policía se detuvo junto a mí, abrió la puerta de su coche y gritó, 'Venga aquí, mujer, antes de que se muera". Le dije que estaba caminando un peregrinaje y que no aceptaba viajes en coche (en aquel entonces). Le dije también que Dios era mi protección y que no había nada que temer. En ese momento el viento se desvaneció, el polvo se calmó y el sol atravesó las nubes. Seguí caminando. Pero lo maravilloso fue que me sentí espiritualmente exaltada ante la adversidad.
Oculta en cada nueva situación que enfrentamos, se encuentra una lección espiritual por aprender y una bendición espiritual para nosotros, si aprendemos esa lección. Es bueno estar a prueba. Crecemos y aprendemos a través de las pruebas que tenemos. Yo veo todas mis pruebas como buenas experiencias. Antes de estar a prueba, creía que podría actuar de una manera amorosa o sin miedo. Después, ¡sabía! que cada prueba se vuelve una experiencia enaltecedora. Y no importa que el resultado esté o no de acuerdo con nuestros deseos.
Recuerdo una experiencia una vez que se dijo en el periódico local que iba a dar una charla durante el servicio de una iglesia. Se mostraba mi fotografía - de frente y de espalda, vistiendo la túnica rotulada. Una persona que pertenecía a esa iglesia estaba simplemente horrorizada al descubrir que esta criatura, que vestía una túnica rotulada, estaba a punto de hablar en su iglesia. Habló de ello con su pastor y habló de ello con sus amigos. Alguien me dijo quién era él. Sentí mucho que de alguna manera hubiese ofendido a una persona que ni siquiera conocía. ¡Así que le llamé!
"Habla Peregrina de la Paz", dije. Pude oír que jadeaba. Después de todo, me dijo que pensó que le había llamado para reñirle. Le dije, "Le he llamado para disculparme, porque evidentemente debo haber hecho algo que le ofendió, ya que aún sin conocerme, ha estado usted aprensivo por mi charla en su iglesia. Por eso siento que de alguna manera le debo una disculpa, ¡y le he llamado para disculparme!"
¿Sabes que ese hombre estaba en lágrimas antes de que terminara la conversación? Y ahora somos amigos - después mantuvo correspondencia conmigo. Sí, ¡la ley del amor funciona!
Otro hombre me dijo una vez, "Me sorprende el tipo de persona que es usted. Después de leer su mensaje tan serio sobre el camino de la paz, esperaba que fuera alguien muy solemne y en cambio la encuentro rebosante de alegría". Le dije, "¿Quién podría conocer a Dios y no estar gozoso?"
Si tienes una cara larga y guardas resentimientos, si no estás radiante de alegría y cordialidad, si no rebosas amor y buena voluntad hacia todos los seres, todas las criaturas y toda la creación, una cosa es cierta: ¡no conoces a Dios!
Además, la vida es como un espejo. Sonríele y ella te sonreirá. Yo únicamente muestro una gran sonrisa en mi cara y todos me sonríen a cambio.
Si se ama a la gente lo suficiente, ellos responderán amorosamente. Cuando ofendo a las personas me reprocho a mí misma, porque sé que si mi comportamiento hubiese sido apropiado no se hubiesen ofendido, aún cuando no estuvieran de acuerdo conmigo. Antes de que la lengua pueda hablar, debe haber perdido el poder de herir.
Déjame que te cuente de una ocasión en que mi amor tuvo que manifestarse sin palabras. Estaba tratando de ayudar a una dama que había estado tan seriamente enferma que ya no podía conducir su coche. Quería ir a casa de su hermana mayor para pasar unas cuantas semanas de reposo en cama, así que me ofrecí a llevarla. En aquel entonces todavía tenía mi carnet de conducir. En el camino me dijo: "Paz, ojalá que pudieras estar conmigo durante un tiempo - mi hermana es muy dominante. Me da pavor estar sola con ella". Le dije, "De acuerdo, tengo unos cuantos días de sobra. Me quedaré contigo durante un corto tiempo".
Cuando estábamos entrando al prado de su hermana me dijo, "Paz, la verdad es que no sé cómo te va a recibir mi hermana".
Tenía mucha razón. Cuando su hermana me vio con la túnica rotulada, me ordenó que me fuera de la casa. Pero ya era tarde y ella tenía tanto miedo a la oscuridad que dijo, "No esta noche, puedes dormir hoy en el sofá, ¡pero a primera hora de la mañana debes irte!".
Luego apresuró a su hermana menor para ir a la cama, arriba en algún lado. Bueno, fue peor de lo que pensé. En realidad no quería dejar a mi amiga en esta situación, pero ¿qué podía hacer? Así que miré alrededor para ver si había algo que pudiera permitirme la comunicación con la hermana mayor. Miré hacia la cocina y había una montaña de platos sucios y no había lavaplatos, así que los lavé todos. Después limpié la cocina y me recosté y dormí unas horas.
Por la mañana, la hermana mayor estaba llorando y me pidió que me quedara. Dijo, "Espero que comprendas que estaba tan cansada anoche que no sabía lo que estaba diciendo". Y lo pasamos maravillosamente hasta que tuve que dejarlas. Ya ves, simplemente tuve la oportunidad de poner en práctica mi pequeño mensaje. La práctica es buena, la práctica hace al maestro, dice el dicho.
Durante mi jornada, un encargado me llamó a su taberna para darme algo de comida y mientras comía me preguntó, ¿cómo se siente en un lugar como éste?
"Yo sé que todos los seres humanos son hijos de Dios", le contesté. "Aun cuando no actúen de esa forma, tengo fe en que podrían y los amo por lo que podrían ser".
Al levantarme para irme, noté a una persona con su bebida en la mano, también de pie. Cuando cruzó la mirada conmigo sonrió un poco y yo le sonreí. "Me sonrió", dijo sorprendido. "Pensaría que usted ni siquiera hablaría conmigo y en cambio me sonrió". Sonreí nuevamente. "No estoy aquí para juzgar a mis congéneres humanos", le dije. "Estoy aquí para amar y servir". De repente se arrodilló a mis pies y dijo, "Todos los demás me juzgan, así que me defiendo. Usted no me juzgó, así que ahora me juzgo a mí mismo. ¡Soy un pecador, no soy bueno para nada! He estado derrochando mi dinero en alcohol. He estado maltratando a mi familia. ¡He ido de mal en peor!" Puse mi mano en su hombro. "Eres hijo de Dios", dije, "y podrías actuar de esa manera".
Miró con disgusto su bebida en la mano y la lanzó contra el bar, rompiendo el vaso. Sus ojos encontraron los míos. "Le juro que nunca tocaré esa tontería otra vez", exclamó. "¡Nunca!" Y había una nueva luz en sus ojos cuando caminó por la puerta con paso firme.
Incluso conozco el final feliz de esa historia. Más o menos un año y medio después lo escuché de una persona del pueblo. Ella dijo que hasta donde se sabía, el señor cumplió su promesa. Nunca volvió a tocar el alcohol. Ahora tiene un buen trabajo, se lleva bien con su familia y se ha hecho miembro de una iglesia.
Cuando te acercas a los demás con juicios, estarán a la defensiva. Cuando eres capaz de acercarte a ellos con amabilidad, de una manera cariñosa, sin juicios, tenderán a juzgarse a sí mismos y a transformarse.
Durante mi peregrinaje muchos coches se detenían y la gente me invitaba a llevarme. Algunos pensaban que caminaba para pedir viajes gratuitos en automóvil. Les dije que no se engañaba a Dios - no se puede timar contando millas en un peregrinaje.
Recuerdo un día cuando al caminar por la carretera se paró un coche muy bonito y la persona adentro me dijo, "¡Qué maravilloso que esté siguiendo su llamada!" Le contesté, "Realmente pienso que cada uno debería hacer lo que siente que es adecuado hacer".
Entonces empezó a decirme hacia lo que se sentía motivado y se trataba de algo bueno que necesitaba hacerse. Me entusiasmé bastante con ello y di por sentado que lo estaba haciendo. Le dije, "¡Es maravilloso! ¿Cómo le está yendo con ello?" Y me contestó, "¡Oh!, no lo estoy haciendo. Ese tipo de trabajo no da dinero".
Nunca olvidaré lo desesperadamente infeliz que era ese hombre. En esta época materialista tenemos un criterio muy equivocado para medir el éxito. Lo medimos en términos de dólares, en términos de cosas materiales. Pero la felicidad y la paz interior no se inclinan en esa dirección. Si sabes pero no haces, de hecho eres una persona muy infeliz.
Tuve otra experiencia en el camino cuando un buen automóvil se detuvo, con una pareja bien vestida adentro, quienes empezaron a hablar conmigo. Comencé a explicarles lo que estaba haciendo. De repente, para mi asombro, el hombre rompió en lágrimas. Dijo, "¡Yo no he hecho nada por la paz y usted tiene que hacer tanto!"
Y luego hubo una vez cuando otra persona paró su coche para hablar conmigo. Me miró, no ásperamente, pero con sorpresa y curiosidad, como si acabara de vislumbrar un dinosaurio vivo. "En este día y época", exclamó, "con todas las maravillosas oportunidades que el mundo tiene para ofrecer, ¿qué cosa en el mundo le hizo salir y hacer un peregrinaje por la paz?"
"En este día y época", respondí, "cuando la humanidad se tambalea al borde de una guerra nuclear de aniquilación, no es sorprendente que una vida se dedique a la causa de la paz - lo que es sorprendente es que muchas vidas no se dediquen a lo mismo".
Cuando terminé mi primera caminata por el país me sentí muy agradecida de no haber fallado al hacer lo que había sido llamada a hacer. Me dije, o pensé, "¿No es maravilloso que Dios pueda hacer algo a través de mí?".
Después dormí en la terminal de ferrocarril 'Gran Estación Central' de la Ciudad de Nueva York.
Cuando llegué al estado entre dormida y despierta, tuve la impresión de que una hermosa voz indescriptible estaba diciendo unas palabras de aliento: "Eres mi hija amada, de quien estoy muy complacido". Cuando estuve completamente despierta, me pareció como si una orquesta celestial acabara de terminar de tocar en la estación, con sus ecos aún resonando. Salí a la fría mañana, mas me sentía caliente. Caminé por la acera de cemento, mas sentía que estaba caminando por las nubes. El sentimiento de vivir en armonía con el propósito divino nunca me ha abandonado.
Reflexiones sobre el Peregrinaje
C
UANDO SALI LA PRIMERA VEZ la túnica decía PEREGRINA DE LA PAZ en el frente y Caminando de Costa a Costa en la espalda. A través de los años el mensaje en la espalda cambió de Caminando 10,000 Millas por el Desarme Mundial a Caminando 25,000 Millas por la Paz y terminó con el mensaje actual de 25,000 Millas a Pie por la Paz. Esta caminata me ha llevado varias veces a los cuarenta y ocho Estados, a México y a todas las diez provincias canadienses.Terminé de contar las millas de la caminata en Washington D.C., en el otoño de 1964. Me dije, "contar 25,000 millas es suficiente". Esto me mantuvo vinculada a las carreteras principales, donde las millas están registradas en los mapas de caminos. Las carreteras no son buenos lugares para conocer gente. Sólo son buenos lugares para contar millas. Ahora soy libre de caminar por donde se encuentra la gente. Además, las millas no se prestan para caminar por mis lugares favoritos: las playas, las veredas forestales y las sendas de las montañas.
Algunas cosas no parecen muy difíciles, como ir sin comida. Casi nunca perdía más de tres o cuatro comidas seguidas, incluso nunca pensaba en alimento hasta que me lo ofrecían. Lo máximo que he estado sin comer han sido tres días y entonces la madre naturaleza me lo proporcionaba como manzanas que se habían caído de un árbol. Una vez ayuné como disciplina de oración durante 45 días, ¡así que sé cuánto tiempo uno puede estar sin comida! Mi problema no es cómo obtener suficiente comida, sino cómo evitar afablemente tener demasiada. ¡Todos quieren sobrealimentarme!
Dejar de dormir sería más difícil, si bien puedo pasar una noche sin dormir y no me afecta. De vez en cuando dejaba de dormir una noche, pero no lo he hecho desde hace algún tiempo. La última vez fue en septiembre de 1977 cuando estaba en una parada de camiones. Había tratado de dormir un poco pero era una estación tan concurrida que pasé toda la noche hablando con los conductores. El primero, después de llegar, fue un camionero que me había visto en la televisión y quería invitarme a comer algo. Me senté en una butaca en el rincón. Luego los conductores empezaron a llegar y era una ola de camioneros tras otra que permanecían ahí haciéndome preguntas y así sucesivamente. De hecho hablé con ellos toda la noche y no dormí nada. Después de un rato alguien me ofreció un desayuno, lo tomé y me fui.
En otra ocasión un conductor se hizo a un lado de la carretera y me dijo, "Le oí decir en la televisión algo acerca de la energía interminable. Sólo quería decirle que yo la tuve una vez. Estaba atrapado en un poblado por una inundación. Me aburrí tanto que finalmente me ofrecí a ayudar y me interesé en sacar a la gente. Trabajé sin comer, trabajé sin dormir y no estaba cansado . . . Pero ya no la tengo". Le dije, "Y bien, ¿Para qué trabajas ahora?" "Dinero", contestó. Le dije, "Esto es bastante normal. Tienes la energía interminable solamente cuando trabajas por el bien de la totalidad debes dejar de trabajar para tus pequeños intereses egoístas".
Ese es el secreto. ¡En este mundo recibirás en la medida en que des!
Normalmente camino un promedio de veinticinco millas por día, dependiendo de cuánta gente se detiene a hablar conmigo en el camino. He recorrido hasta cincuenta millas en un día para llegar a una cita o porque no hubo un techo disponible.
En las noches muy frías camino durante la noche para mantenerme en calor. Cuando los días son muy cálidos, camino mucho de noche para evitar el calor. He caminado cuando las noches estuvieron llenas del aroma de la madreselva, la vista de las luciérnagas y el sonido de las chotacabras.
Una vez un compañero que medía seis pies, confiado en que podía andar más que yo, caminó conmigo 33 millas. Cuando se dio por vencido, sus pies tenían ampollas y le dolían los músculos. El caminó con su propia fortaleza; ¡yo no! Yo caminé con la energía interminable que viene de la paz interior.
En otra ocasión una persona me preguntó si podía acompañarme en mi peregrinaje. Me dijo que quería alejarse de ese esposo que tenía. Tal vez ella tenía una llamada, pero su motivo no era el más elevado. Otra dama que quiso acompañarme por un día apenas pudo caminar al llegar la tarde. ¡La envié a casa en autobús!
Nunca he experimentado ningún peligro durante mis caminatas. Una vez un par de borrachos me siguieron en un coche, pero cuando me salí de la carretera se fueron. Sólo en una ocasión alguien me tiró algo: un hombre en un camión a gran velocidad lanzó un fajo de billetes arrugados. Simplemente los entregué en la próxima iglesia en la que di una charla.
Un estudiante universitario en una ocasión me preguntó si alguna vez me habían asaltado por la espalda. "¿Asaltado?", contesté. "Tendrían que estar locos para asaltarme ¡no tengo un centavo a mi nombre!"
En cierta ocasión estaba saliendo de un pueblo al atardecer y una pareja acomodada, en una casa enorme, me invitó a entrar. Habían leído sobre mi peregrinaje y pensaron que era su deber cristiano alertarme de que más adelante en el camino había un lugar de mala fama llamado El Sur de la Frontera. Simplemente querían prevenirme de no acercarme a ese lugar. No me ofrecieron ni comida ni techo, así que seguí caminando durante algunas horas.
Era una noche muy oscura, cubierta con densas nubes y de repente empezó a llover. Grandes gotas estaban cayendo y yo llevaba mucha correspondencia sin contestar. Busqué un lugar donde pudiera resguardarme y vi cerca una estación de servicio, restaurante y motel. Me escapé de la lluvia bajo el techo de las bombas de gasolina y empecé a acomodar la correspondencia dentro de la túnica para que no se mojara. El hombre de la gasolinera vino corriendo y dijo, "No se quede ahí en la lluvia, venga al restaurante". El hombre del restaurante dijo, "¡Oh!, leemos todo acerca de usted y nos gustaría ofrecerle una cena o cualquier cosa que necesite". Fue entonces cuando me di cuenta dónde estaba. Estaba en El Sur de la Frontera.
El hombre del motel estaba sentado en la mesa de al lado y me dio una habitación para pasar la noche. También me ofrecieron un desayuno a la mañana siguiente.
Puede que hubiera juego de apuestas en el cuarto de atrás; algo pasaba allí. Pero me trataron de una manera mucho más cristiana que aquellos que me alertaron en su contra. Esto simplemente demuestra mi punto de vista de que hay bondad en todos.
He recibido hospitalidad en los lugares más raros. Estos han incluido una mesa de conferencias en el ayuntamiento en Florence, Arizona y el asiento en un camión de bomberos en Tombstone, Arizona. Una vez fui inadvertidamente encerrada durante trece horas en un baño helado de una gasolinera. Mi cuarto era tranquilo y privado, ¡aunque algo frío!
Duermo igualmente bien en una cama suave o en la cuneta junto a la carretera. Si me dan casa y comida, qué bien. Si no, me siento igualmente feliz. Muchas veces me brindan casa personas totalmente extrañas. Cuando no hay hospitalidad disponible, siempre hay cocheras para autobuses, estaciones de ferrocarril y paradas para camiones nocturnos.
Recuerdo cuando me ofrecieron una cama tamaño reina en un motel de moda una noche y al día siguiente un espacio en el piso de cemento de una gasolinera abierta las veinticuatro horas. Dormí igualmente bien en ambos lugares. Varias veces algún alguacil amistoso me abrió la puerta de una celda vacía en la cárcel.
Cuando no hay un techo disponible para mí, duermo en el campo o al lado del camino, con Dios resguardándome.
Los puentes siempre me han ofrecido protección de los elementos, así como los graneros dilapidados y los sótanos vacíos de casas abandonadas. Los conductos subterráneos y las grandes alcantarillas con frecuencia sirven de alojamiento. Pero uno de mis lugares favoritos para dormir es una gran pila de paja en un campo accesible durante una noche clara. Las estrellas son mi manta.
Los cementerios son también lugares maravillosos para pasar la noche. Son callados, el pasto está siempre bien podado y nunca nadie te molesta ahí. No, no hay intrusión de los espíritus de los difuntos. Les deseo paz; ellos comprenden. Pero una mesa para días de campo en la parada cercana de la carretera, un conjunto de conos de pino en un matorral cercano, o el colchón del follaje de un campo de trigo tendrían la misma utilidad.
Una mañana, cuando estaba durmiendo en un campo de trigo en Kansas, desperté por un ruido muy estruendoso. Observé una enorme segadora que venía hacia mí. Inmediatamente rodé varias veces para ponerme fuera del alcance de sus turbulentas cuchillas.
Siento una protección total durante mi peregrinaje. Dios es mi amparo. No hay accidentes en el Plan Divino, ni Dios nos deja solos. Nadie camina tan a salvo como aquellos que caminan humilde e inofensivamente, con gran amor y con gran fe.
Recuerdo la época del año en que las noches son muy frías. Estábamos bajo cero, pero luego subía la temperatura un poco durante el día, así que los días eran bastante placenteros. Fue en otoño y había hojas secas en el suelo. Yo estaba en medio del bosque y no había ningún pueblo en millas a la redonda. Era al atardecer y era un domingo. Alguien había leído un grueso periódico dominical y lo había dejado junto a la carretera, como no debieran, pero lo hacen. Lo recogí, salí del camino y encontré un árbol frondoso de hojas perennes. Debajo del árbol había una pequeña cavidad en donde algunas hojas habían sido depositadas por el viento. Puse una gran cantidad de hojas en esa cavidad. Luego coloqué parte del periódico y puse el resto sobre mí. Cuando desperté en la mañana había una espesa capa de escarcha sobre todo, pero el árbol la había apartado de mí y yo estaba cómoda y caliente en mi nido de hojas y papel. Esta es sólo una información en caso de que te encuentres atrapado alguna noche.
La mayoría de la gente interesada en las vacaciones es aquella que está haciendo cosas para las que no está llamada a hacer, de las cuales quiere alejarse un rato. No podría imaginarme sintiendo la necesidad de unas vacaciones de mi peregrinaje. Qué bonito es viajar al sur durante el otoño del año, experimentando la tranquila belleza del tiempo de la cosecha pero adelantándose a las heladas; experimentando la brillante belleza de las hojas otoñales pero viajando antes de que caigan rápidamente de los árboles. Qué bonito es viajar al norte con la primavera y disfrutar las flores primaverales por unos meses en lugar de unas semanas. He tenido estas dos experiencias maravillosas en medio del país.
Durante una caminata de 1,000 millas a través de Nueva Inglaterra (que empezó en Greenwich, Connecticut y terminó en Burlington, Vermont), caminé mucho en zigzag para pasar no sólo por los grandes poblados sino también por los más pequeños, a los cuales me habían invitado. Empecé entre los florecientes manzanos caminé entre ellos cuando eran capullos rosados y cuando sus pétalos que caían eran tan blancos como la nieve. Terminé entre las manzanas maduras, las cuales me proporcionaron algunas sabrosas comidas. Entre los unos y las otras tuve festines de deliciosas fresas silvestres, zarzamoras y moras azules.
A través del país vi mucha construcción de autopistas y observé que estas autopistas tendían a ir por los valles, a través de túneles por las montañas y algunas veces por los ríos. Me alegra que durante mi peregrinaje normalmente anduviera por caminos antiguos que subían las montañas. Qué maravillosas vistas había para recompensar a aquellos que alcanzaban la cima: algunas veces paisajes de los pueblos o los caminos por donde había caminado o caminaría, algunas veces vistas de los valles cubiertos por los campos y los huertos. Sé que ésta es una época de eficiencia y que las autopistas son mucho más eficientes, pero espero que siempre haya también algunos caminos escénicos. Algunos caminos que suban por las montañas.
La gente algunas veces me pregunta cómo paso los días festivos especialmente la Navidad. He pasado muchas de ellas caminando. Muchas personas dan un paseo en coche los días festivos, esta es una buena oportunidad para comunicarse con la gente. Recuerdo una Nochebuena cuando dormí bajo las estrellas. Un planeta estaba tan brillante que con sólo un poco de imaginación podría transformarse en la estrella de Belén. Al día siguiente, a una temperatura de 80 grados Fahrenheit, caminé en Nueva Orleans para encontrar flores de Pascua, floreciendo abundantemente para la Navidad y para encontrar algunos buenos nuevos amigos.
Pasé una Navidad en Fort Worth, Texas, donde las torres y los edificios altos estaban adornados con luces de colores, presentando un cuadro inolvidable al caminar por la ciudad. Ese día recibí el regalo de bienvenida de tener suficiente tiempo para ponerme al corriente con mi correspondencia.
La gente algunas veces me pregunta si no me siento sola los días festivos. ¿Cómo puedo sentirme sola cuando vivo con la constante conciencia de la presencia de Dios? Me gusta y disfruto estando con la gente, Pero cuando estoy sola, disfruto estar a solas con Dios.
La mayor parte del tiempo en los primeros años, se me ofrecía comida y hospitalidad por gente que ni siquiera conocía. Aceptaba todo como una oferta enviada de la mano de Dios. Estoy igualmente agradecida tanto por el pan rancio que recibí en la casa de un trabajador emigrante como por la suntuosa comida que una amiga me invitó en el comedor principal del Hotel Waldorf Astoria.
Ya verás, una vez que hayas entregado totalmente tu vida a la voluntad de Dios si es tu llamada salir en nombre de la fe descubrirás que aún la comida y el techo que necesitas llegará a ti muy fácilmente. Todo, incluso las cosas materiales son dadas. Y algunas cosas sorprendentes son dadas, que todavía me sorprenden a mí.
Por primera vez fui a Alaska y a Hawai debido a un maravilloso regalo de un maravilloso amigo. Después varios amigos me pidieron que considerara planificar viajes hacia esas zonas, así que conduje uno a Alaska el verano de 1979 y uno a Hawai el verano de 1980. Preparé los viajes para que fueran una experiencia educativa y de inspiración para todos aquellos que partic